miércoles, 18 de junio de 2025

Migración y el proceder con las repatriaciones

 Por Felipe Mora

 En las migraciones, lo mismo que en las repatriaciones, se suceden casos, y cosas.

Toda repatriación de indocumentados, por más que se diga y se haga, a fin de cuenta tiene sus detractores favoritos, nacionales y extranjeros, y más aún cuando se llevan a cabo procesos en los que la arbitrariedad tiene alguna cuota de responsabilidad, principalmente con los haitianos.

Alguien tiene que ejecutar las órdenes. Pese a las críticas y resabios que ello genera, la autoridad tiene que proceder. Y en esto, hay ocasiones que se le va la mano, y se cometen abusos.

En las migraciones, lo mismo que en las repatriaciones, se suceden casos, y cosas.

Toda repatriación de indocumentados, por más que se diga y se haga, a fin de cuenta tiene sus detractores favoritos, nacionales y extranjeros, y más aún cuando se llevan a cabo procesos en los que la arbitrariedad tiene alguna cuota de responsabilidad, principalmente con los haitianos.

Alguien tiene que ejecutar las órdenes. Pese a las críticas y resabios que ello genera, la autoridad tiene que proceder. Y en esto, hay ocasiones que se le va la mano, y se cometen abusos.

Lee Ballester dejó en septiembre la estratégica dirección del Centro de Comando, Control, Comunicaciones, Computadoras, Ciberseguridad e Inteligencia de las Fuerzas Armadas, llamado C5I, cerebro de la inteligencia militar, luego de ser nombrado por decreto 560-24.

En días recientes, la Iglesia Católica se ha sumado a quienes reclaman un trato justo para los haitianos que son repatriados a su país por carecer de documentos. El arzobispo de Santiago, Héctor Rodríguez, asegura que hay maltratos en las deportaciones.

Y allende los mares, Vatican News, órgano de prensa del Vaticano, criticó con dureza las condiciones de extrema vulnerabilidad en que afirma son tratados los haitianos aquí. Eso mereció el rechazo de distintos sectores nacionales.

La posición económica de que disfruta República Dominicana es un atractivo para que cada vez más extranjeros se interesen por tener asiento a este país, muy en especial nuestros vecinos más cercanos.

El auge turístico, el incremento de la industria de la construcción, y el descenso que registra la mano de obra dominicana en los predios agrícolas han disparado la demanda de trabajadores procedentes de Haití.

Todos los ciudadanos sensatos en nuestro país queremos una sociedad libre de estorbos, sin delincuencia, con inmigrantes que estén sujetos a la ley, sin contemplaciones. Y para que las cosas sean así, hay que emprender acciones, siempre dentro de la legalidad.

Nunca será una tarea complaciente que un operativo montado por Migración interrumpa el ambiente en una apacible comunidad, o que una patrulla motorizada detenga el libre tránsito de una o varias personas, ante la sospecha de que no portan documentos que los autorice a estar en el territorio nacional.

Lo mismo que cuando agentes de Migración acuden a un hospital y conminan a una parturienta haitiana, con apenas horas de dar a luz, a que los acompañe a subir al vehículo en caso de que sea indocumentada.

O el niño que al regresar de la escuela recibe la noticia de que a su padre, a su madre o a ambos se los llevó “la camiona” por no tener documentación válida que garanticen su estadía en el país.

Es un problema que incide en todo el país. Migración tiene programado dividir el territorio nacional en 40 áreas de responsabilidad, para lo cual deberá contratar más de mil servidores, que se sumarán a los existentes.

Lee Ballester ha confrontado disímiles situaciones en su rol de llevar a cabo las órdenes de repatriación de indocumentados. Está expuesto a las críticas, a las órdenes y contra órdenes de más arriba, a los escarceos de organizaciones que se nutren del tema migratorio para pescar en río revuelto, a los disímiles comentarios que emanan de las redes sociales y medios informativos.

Los casos de Friusa y Mata Mosquito en Punta Cana, lo mismo que las redadas en hospitales y barrios populosos son solo algunos ejemplos.

Denunció que un problema complejo que enfrentan es la gran cantidad de menores haitianos abandonados “en muchos pueblos y provincias del país. Son niños que amanecen en las calles, andan deambulando, son vulnerables”.

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