Por Sheida Islami
El vicepresidente de EE.UU., JD Vance, y el enviado especial, Steve Witkoff, intentaron culpar a Irán por el fracaso de las discusiones, presentando al país persa como otra Corea del Norte y enmarcar una única ronda de negociaciones mediadas por Pakistán como prueba de la “obstinación ilógica” de Teherán.
Pero mientras ellos cumplían su papel, los medios y diplomáticos iraníes se dedicaban a construir una historia diferente, una basada en la verdad y el desafío.
El resultado fue que la narrativa iraní de lo ocurrido en Islamabad los días 11 y 12 de abril de 2026 no solo compitió con la versión occidental, sino que dominó la cobertura mediática mundial, aclarando los hechos y reconfigurando el panorama diplomático.
Durante esos dos días, la capital pakistaní fue sede de una de las negociaciones diplomáticas más delicadas de las últimas décadas: las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, con la mediación de Pakistán, tras 40 días de guerra de agresión contra el país persa.
Esta fue la primera interacción directa al más alto nivel entre ambos países desde la Revolución Islámica de Irán en 1979, y su trascendencia histórica tuvo gran repercusión en los círculos diplomáticos internacionales.
Lo que distinguió este evento de muchas negociaciones anteriores no fue solo el contenido político de las conversaciones, sino también un profundo cambio en la dinámica de la diplomacia mediática, hasta el punto de que, como en un momento álgido de las tensiones entre Irán y Estados Unidos, la principal fuente, el punto de referencia para la definición de la agenda y el pulso de los acontecimientos quedaron en manos de los medios iraníes.
Los medios iraníes, junto con figuras diplomáticas y mediáticas iraníes que actuaron como la voz del frente de Resistencia, desempeñaron un papel fundamental en este cambio de paradigma.
Un alto el fuego de dos semanas como preludio a la autonomía mediática
Las cruciales negociaciones en Islamabad se desarrollaron en el contexto de un alto el fuego de dos semanas anunciado tras seis semanas de ataques no provocados e ilegales de Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzaron el 28 de febrero.
En respuesta a la agresión, Irán respondió con contundencia y ejerció un control casi total sobre el estrecho de Ormuz, vía marítima por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
Antes de que comenzaran las negociaciones, Irán había presentado su propuesta de 10 puntos a Estados Unidos a través de Pakistán. Según este plan —comunicado por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán y publicado por IRIB (Radiodifusión de la República Islámica de Irán) citando la declaración del Consejo—, las principales condiciones incluían: garantías contra cualquier nueva agresión contra Irán, el mantenimiento del control iraní sobre el estrecho de Ormuz, el reconocimiento del derecho de Irán a enriquecer uranio en su territorio, el levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias, la derogación de todas las resoluciones antiiraníes del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Junta de Gobernadores del OIEA, el pago de reparaciones de guerra a Irán, la retirada de las fuerzas estadounidenses de la región y el cese de las guerras en todos los frentes, incluyendo las que afectan a Hezbolá en el Líbano.
El presidente estadounidense Donald Trump calificó el plan como una “base viable para la negociación”. Irán había rechazado categóricamente la solicitud de Washington de un alto el fuego temporal e insistió en un cese genuino y completo de la agresión estadounidense-israelí.
Un punto importante es que la Casa Blanca afirmó posteriormente que Irán había presentado dos planes de diez puntos: uno “poco serio e inaceptable”, que, según Trump, fue “desechado”, y otro “viable” que sirvió de base para el alto el fuego y las negociaciones. Estas declaraciones contradictorias formaron parte de la guerra de narrativas, que los medios iraníes analizaron minuciosamente y expusieron.
La diplomacia mediática del frente de Resistencia
En este campo de batalla de narrativas, los medios iraníes —y específicamente Press TV, la emisora oficial en inglés de la República Islámica de Irán— desempeñaron un papel fundamental.
El 25 de marzo, Press TV, citando a un funcionario de seguridad, reveló que la República Islámica pondrá fin a la guerra cuando ella misma lo decida y tras el cumplimiento de las condiciones que establezca, y no permitirá que Trump determine el momento del fin del conflicto.
Según esta fuente de alto nivel, que habló en exclusiva con Press TV, Estados Unidos, a través de diversos canales diplomáticos, solicitó negociaciones a Irán y presentó propuestas excesivas e incompatibles con la realidad de la derrota estadounidense en el campo de batalla.
Irán evaluó estas propuestas como las dos rondas anteriores (las negociaciones de primavera e invierno de 1404 [2025-2026]) y las consideró una estratagema para aumentar las tensiones, especialmente porque en ambas ocasiones Estados Unidos no tenía intención real de negociar y, en cambio, llevó a cabo una agresión militar ilegal y no provocada contra Irán. Irán rechazó la propuesta estadounidense, transmitida a través de un mediador aliado en la región, manifestando su disposición a continuar su defensa e infligir duros golpes al enemigo, como lo había hecho en las cinco semanas previas.
Esta defensa se mantendría hasta que se cumplieran las siguientes condiciones: 1) El cese de la agresión y el terrorismo por parte del enemigo; 2) La creación de condiciones concretas para evitar la repetición de la guerra; 3) El pago de daños y reparaciones de guerra, garantizado y claramente establecido; 4) El cese de la guerra en todos los frentes y respecto de todos los grupos de resistencia que participaron en este conflicto en la región; 5) El ejercicio de la soberanía iraní sobre el estrecho de Ormuz como derecho natural y legítimo, así como el cumplimiento de los compromisos de la otra parte.
Estas condiciones de Irán eran independientes de las demandas presentadas a la otra parte en la segunda ronda de negociaciones en Ginebra (pocos días antes del ataque estadounidense e israelí). Irán anunció a todos los mediadores que participaron de buena fe que se alcanzaría un alto el fuego cuando se aceptaran sus condiciones, y que hasta entonces no habría negociaciones.
Irán prometió seguir defendiéndose hasta que se cumplieran las condiciones mencionadas y que pondría fin a la guerra cuando él mismo lo decidiera, no cuando Trump lo dispusiera, según informó Press TV, noticia que posteriormente fue reproducida por otros medios internacionales.
Este reportaje oportuno y eficaz atrajo la atención mundial y convirtió a Press TV en una fuente de referencia para conocer las posiciones definitivas de Irán respecto a la guerra y su fin, situándose como el medio más citado a nivel mundial sobre el tema de las negociaciones.
Los medios iraníes, especialmente Press TV, durante y después de las negociaciones en Islamabad, a través de una cobertura minuto a minuto, entrevistas con altos funcionarios iraníes y análisis de expertos, transmitieron a su audiencia global la narrativa de la “resistencia contra los excesos estadounidenses”.
Además de lo anterior... El hecho de que Seyed Abás Araqchi, ministro de Exteriores de Irán, escribiera en X: “Los excesos, los cambios de objetivos y las amenazas de bloqueo de Estados Unidos descarrilaron lo que estaba a un paso de convertirse en el memorándum de Islamabad”, llevó a los medios iraníes a monitorear con atención y meticulosidad el comportamiento de la parte estadounidense durante las negociaciones.
Tras declararse inconclusas las conversaciones, los medios iraníes analizaron sistemáticamente el cambio en el discurso estadounidense, que pasó de “destrucción total” a “compromiso” con respecto al tema nuclear; la “amenaza militar directa” que, contrariamente a lo anterior, estuvo ausente durante las negociaciones; y el uso de la táctica de las “malas noticias para Irán” en relación con el fracaso de las conversaciones, señalando que, de ser cierto, el equipo estadounidense no habría tenido razón para participar en esas negociaciones maratonianas, lo que puso al descubierto la vacuidad de las artimañas psicológicas del equipo estadounidense para salir del aprieto.
Cabe destacar que la delegación iraní declaró claramente que tenía “plena autoridad para tomar decisiones y no necesitaba la aprobación constante de Estados Unidos”. “Teherán”: un informe cuya máxima repercusión en los medios iraníes puso de manifiesto la capacidad de maniobra diplomática de Irán y, al mismo tiempo, invalidó las narrativas occidentales sobre la “falta de autoridad” de la delegación iraní.
Una narrativa que transitó del análisis a la dominación
Por otro lado, los principales medios de comunicación occidentales, como The New York Times, The Washington Post, CNN y la BBC, continuaron operando dentro del marco del “unilateralismo estadounidense” y la “exaltación del equipo negociador estadounidense”.
Estos medios se centraron principalmente en el “fracaso de las negociaciones” y la “intransigencia de Irán”, prestando menos atención al contenido de las exigencias maximalistas de Estados Unidos, sus evidentes contradicciones de comportamiento o las raíces históricas de la desconfianza del pueblo iraní hacia las pretensiones estadounidenses, derivadas de amargas experiencias pasadas.
Sin embargo, admitieron que el estancamiento en las negociaciones había acorralado a la administración Trump, dejándole solo dos caminos costosos: o bien iniciar un largo y complejo proceso diplomático, o bien regresar a una guerra que ya había provocado una de las interrupciones energéticas más graves de la era moderna.
La profesionalidad de la parte iraní y la legítima presión de los medios de comunicación iraníes llevaron incluso a estos medios a admitir que las “líneas rojas” de Estados Unidos coincidían exactamente con las exigencias que Irán había declarado innegociables desde el principio: el cese total del enriquecimiento de uranio, el desmantelamiento de las instalaciones nucleares y la entrega del uranio altamente enriquecido. Estos informes confirmaron, de hecho, la versión iraní sobre la supuesta “excesividad” estadounidense, aunque encubierta bajo el sesgo de los análisis occidentales.
Pero la diferencia crucial en esta ocasión fue que las narrativas alternativas —encabezadas por Press TV— ganaron mayor visibilidad, y los medios extranjeros, para conocer los detalles precisos de las negociaciones, se vieron obligados a recurrir a fuentes iraníes.
Mohamad Amin Imanjani, director del periódico Farhikhtegan, quien formó parte del equipo de prensa que acompañó a los negociadores iraníes, destacó en su análisis de las negociaciones, señalando este cambio estratégico, que la actuación de los medios iraníes fue “muy diferente a la de la guerra de los 40 días”.
“El equipo de prensa abordó las negociaciones de una manera muy distinta a las delegaciones anteriores. Los medios intentaron conectar con la realidad y ser la principal fuente de información”, afirmó.
También destacó el papel fundamental del profesor de la Universidad de Teherán y reconocido comentarista Sayed Mohamad Marandi en el equipo de diplomacia pública y añadió: “En el ámbito mediático, muchos medios extranjeros citaban fuentes iraníes; el propio Dr. Marandi, como miembro del equipo de diplomacia pública, fue muy eficaz, y tanto él como otros también recurrían a los medios nacionales”.
“En general, tanto la principal fuente de información como la que marcaba la agenda y el pulso de los acontecimientos en las negociaciones recaían en nuestros medios. Esta postura hizo que la autoridad estuviera en manos de los medios iraníes”, concluyó el periodista y gestor de medios iraní.
El enfoque integral y multifacético de Irán en la diplomacia mediática
De hecho, la participación de los medios iraníes en las negociaciones de Islamabad —uno de los puntos álgidos más cruciales para el desenlace y la narrativa de la guerra en curso— adquirió una dimensión fundamental, abarcando cinco facetas y un circuito integral: medios de comunicación, personalidades de los medios, políticos, comandantes militares y actores iraníes en el ámbito virtual internacional.
El papel de Press TV no puede analizarse de forma aislada del ecosistema mediático internacional de la República Islámica de Irán.
La organización de Radiodifusión de la República Islámica de Irán (IRIB), con numerosas cadenas como Press TV (con secciones en inglés, francés, hebreo y turco), HispanTV (en español), Al-Kawthar y Al-Alam (en árabe), Sahar, iFilm y Sahâb (multilingües), ha creado una red mediática global que constituye un poderoso instrumento de la diplomacia pública iraní.
Este complejo mediático incluye ocho redes satelitales internacionales y transmisiones de radio en casi 30 idiomas.
Este sistema mediático y la organización IRIB han sido objeto de repetidas sanciones occidentales en los últimos años. La Unión Europea impuso sanciones en 2022 contra numerosas personas vinculadas a IRIB, y Estados Unidos la incluye en su lista de sanciones desde 2013.
Durante la reciente guerra, además del ataque aéreo perpetrado durante la Guerra de los Doce Días contra el edificio de noticias de IRIB, que violó todas las leyes internacionales de la guerra, los edificios de IRIB también fueron atacados durante la tercera guerra impuesta a Irán en Teherán y las provincias, y varios de sus empleados perdieron la vida.
No obstante, IRIB se recuperó rápidamente y mantuvo la estabilidad de sus transmisiones durante todo el período de la agresión estadounidense-sionista contra Irán, garantizando así el flujo de información.
Lo importante, por supuesto, es la cobertura internacional y la influencia de estos medios de comunicación en el panorama mediático global, lo cual se evidencia, por ejemplo, en la exposición de la operación naval estadounidense contra Irán el 11 de abril, precisamente el día en que comenzaron las negociaciones en Islamabad. Esta operación terminó en un fracaso humillante y demuestra la base real y lógica de la desconfianza de Irán hacia Estados Unidos e Israel.
Un reportaje de investigación de Press TV, que posteriormente fue recreado mediante inteligencia artificial, atrajo una gran atención pública. De hecho, como reconocen incluso los medios occidentales, Press TV no es solo un medio de comunicación, sino parte del ecosistema de influencia y acceso de la República Islámica de Irán a diversas sociedades. Consideran que es precisamente esta influencia e impacto lo que ha obligado a Occidente a reaccionar con dureza contra estos medios.
Paralelamente, Irán había diseñado durante años una estrategia coherente para contrarrestar el unilateralismo mediático occidental, en la que Press TV y las redes internacionales de IRIB desempeñaron un papel fundamental. La diplomacia mediática es ahora una parte inseparable de las actividades diplomáticas, ya que los medios de comunicación constituyen la herramienta más poderosa para transmitir las opiniones, los mensajes y las posturas de los países a través de sus diplomáticos.
En el pasado, las potencias dominantes buscaban alcanzar sus objetivos e intereses mediante la fuerza militar y medidas coercitivas; sin embargo, en la actualidad, son estos medios y redes virtuales los que conquistan la opinión pública, no mediante el uso de la fuerza, sino mediante la construcción de narrativas y la gestión de mensajes, sin filtros.
Lo ocurrido en Islamabad representó una de las pruebas prácticas más importantes y serias de esta estrategia. El equipo de comunicación iraní diseñó una estrategia coherente para la gestión de la narrativa no durante las negociaciones, sino incluso antes de que comenzaran.
Figuras prominentes que atraen la atención mundial, desde diplomáticos hasta líderes estatales y actores militares, tuvieron una notable presencia mediática antes de las negociaciones.
Este enfoque proactivo demostró que Irán es consciente de que, en la diplomacia moderna, el ganador no es quien mejor informa sobre el evento, sino quien define su contexto antes de que ocurra.
El papel de Mohamad Baqer Qalibaf: la diplomacia de poder en la arena de negociación
Al frente del equipo negociador iraní se encontraba Mohamad Baqer Qalibaf, presidente de la Asamblea Consultiva Islámica (Parlamento). La elección de Qalibaf como jefe de la delegación negociadora constituía en sí misma un mensaje estratégico: Irán había enviado a una persona con legitimidad institucional y reconocida como una figura pragmática dentro del estamento político iraní.
Antes del inicio de las negociaciones, Qalibaf había enfatizado que Irán llegaba a Islamabad con “buena fe y determinación”, pero que, basándose en la experiencia de las dos guerras anteriores, “no confiaba en la otra parte”.
Tras la conclusión de las negociaciones, Qalibaf escribió en un mensaje en X (antes Twitter): “Los miembros de la delegación iraní presentaron iniciativas constructivas, pero, al final, la otra parte no logró ganarse la confianza del equipo iraní en esta ronda”.
También enfatizó que Irán continuará con la “diplomacia de poder” junto con la resistencia militar y “no cejará en su empeño por consolidar los logros de los cuarenta días de defensa nacional”. Estas declaraciones, si bien mantuvieron abierta la puerta a la diplomacia, transmitieron claramente la firme postura de Irán a la opinión pública internacional.
Abás Araqchi: el artífice de la diplomacia nuclear en un nuevo ámbito
Abás Araqchi, ministro de Exteriores de Irán y uno de los principales artífices del JCPOA (Plan Integral de Acción Conjunta) de 2015, fue otra figura central del equipo iraní, al igual que en las dos rondas anteriores mediadas por Omán.
Su experiencia en complejas negociaciones nucleares aumentó significativamente el peso diplomático de la delegación iraní. En su declaración oficial tras las negociaciones, Araqchi afirmó: “En intensas negociaciones, que representaron el nivel más alto de interacción en los últimos 47 años, Irán entró en negociaciones de buena fe para poner fin a la guerra con Estados Unidos”.
Hizo hincapié en que los excesos, los cambios de objetivos y las amenazas de cerco de Estados Unidos impidieron la firma del memorándum de Islamabad, un acuerdo que, según él, estaba a solo unos pasos de concretarse.
Cabe destacar que, si bien criticó el comportamiento de Estados Unidos, Araghchi no cerró la vía diplomática y transmitió el mensaje de que Irán sigue dispuesto al diálogo en el marco del respeto mutuo.
Ebrahim Zolfaqari: la voz de la autoridad en la batalla de las narrativas
En el ámbito militar, Ebrahim Zolfaqari, portavoz del Cuartel General Central Jatam al-Anbia, se había convertido en una figura influyente en la proyección de una imagen poderosa de Irán.
Además de su cargo legal como portavoz militar, Zolfaqari posee características personales que lo han convertido en una figura clave en los medios de comunicación.
Tras el fracaso de las negociaciones y coincidiendo con el anuncio de Trump de un bloqueo naval a Irán, advirtió que “las fuerzas armadas iraníes han anunciado de forma clara y contundente que la seguridad de los puertos del Golfo Pérsico y el mar de Omán se garantizará para todos o para nadie”.
Añadió que “los buques pertenecientes al enemigo no tienen ni tendrán derecho a transitar por el estrecho de Ormuz”, pero que a otros buques “se les permitirá el tránsito de conformidad con las normas de las fuerzas armadas iraníes”.
Esta postura, ampliamente difundida por los medios internacionales, demostró la autoridad de Irán en el estrecho de Ormuz y transmitió el mensaje de que Teherán, incluso en tiempos de guerra, cumple con sus obligaciones internacionales.
Esta “diplomacia coercitiva” complementó la diplomacia mediática y reforzó la narrativa iraní desde diversas perspectivas.
El Dr. Marandi, un verdadero ejemplo de una figura influyente en los medios de comunicación
El Dr. Mohamad Marandi, profesor de la Universidad de Teherán y analista político sénior, quien formó parte del equipo de diplomacia pública de la delegación iraní en Islamabad, hizo importantes revelaciones en una entrevista con la cadena libanesa Al-Mayadeen, que arrojaron luz sobre aspectos ocultos de las negociaciones.
El Dr. Marandi reveló que la delegación iraní recibió una “amenaza directa” a su regreso de Islamabad, advirtiéndoles que su avión podría ser atacado. Según él, debido a esta amenaza a la seguridad, la delegación iraní aterrizó en Mashad y luego regresó a Teherán en tren y automóvil.
El Dr. Marandi también declaró en una entrevista: “Creo que todo estadounidense debería sentirse frustrado e indignado de que el vicepresidente de Estados Unidos rinda cuentas a esta “colonia despreciable” (Israel) y a su primer ministro criminal”.
“Vance estuvo informando a Netanyahu durante todas las negociaciones”, afirmó.
Durante su estancia en Pakistán, también anunció en una entrevista que Israel, y no Estados Unidos, es la principal prioridad de Trump, y que este asunto, junto con la influencia del lobby sionista, podría provocar la falta de acuerdo. En numerosas entrevistas, Marandi también habló sobre la historia del comportamiento de Estados Unidos hacia Irán y enfatizó las raíces de la desconfianza hacia Estados Unidos y la dominación de los líderes estadounidenses por parte de Israel.
También habló de la gran confianza de Irán en su poderío militar y su superioridad en el conflicto, enfatizando que “Irán no tiene problema en regresar a Teherán sin llegar a un acuerdo y no siente urgencia alguna por hacerlo”, y que entró en las negociaciones para anunciar a la comunidad internacional que, así como no inició la guerra, tampoco cerrará las puertas de la diplomacia.
Estas revelaciones tuvieron dos funciones simultáneas: primero, desafiaron la narrativa occidental de que “Irán era el culpable” al proporcionar pruebas tangibles del comportamiento deshonesto y amenazante de Estados Unidos; segundo, convirtieron a los medios iraníes en la principal fuente de noticias exclusivas, que incluso los medios occidentales se vieron obligados a citar.
Tormenta global de las embajadas iraníes: diplomacia digital al estilo iraní
Por otro lado, cabe mencionar el papel sin precedentes y la tormenta global generada por las embajadas y células diplomáticas iraníes en todo el mundo. Según Al Jazeera, las embajadas iraníes, desde Londres hasta Pretoria y desde Nueva Delhi hasta Moscú, lanzaron una campaña satírica coordinada en redes sociales y respondieron a las burdas amenazas de Trump.
Según el Instituto de Investigación de Medios de Comunicación de Oriente Medio (MEMRI), las embajadas iraníes lanzaron una campaña global para contraatacar al enemigo, utilizando imágenes y videos producidos con inteligencia artificial, incluyendo una imagen de la embajada iraní en India de Trump arrodillado ante el antiguo bajorrelieve de la victoria de Shapur I en Naqsh-e Rostam, o la embajada iraní en Tayikistán mostrando a Trump descendiendo del Air Force One con una bandera blanca, y otra publicación de la embajada iraní en Japón que recordaba, en tono jurídico, que “el estrecho de Ormuz no son aguas internacionales” y que “contar con un asesor legal no es mala idea”. Esta campaña, que trascendió los formatos diplomáticos tradicionales y recurrió al humor, los memes de internet, las referencias culturales e incluso la inteligencia artificial, transmitió el mensaje de Irán a audiencias globales, especialmente a las generaciones más jóvenes, y demostró que la República Islámica de Irán ha empleado eficazmente herramientas de comunicación modernas al servicio de sus objetivos diplomáticos.
Esta campaña puede describirse como un cambio profundo en la diplomacia pública iraní, que atrajo la atención mundial y generó numerosas reacciones, hasta el punto de que un activista en redes sociales escribió en una publicación: “Las embajadas iraníes se burlan tanto de Trump que pronto podría tener que pedir un alto el fuego también en las redes sociales”.
Además, desde una perspectiva general, durante el período de la guerra impuesta por Estados Unidos e Israel desde finales de febrero de 2026 hasta la actualidad, las evaluaciones globales han interpretado a Irán como el vencedor en la guerra de narrativas contra Estados Unidos.
El periódico británico The Guardian publicó recientemente un artículo titulado Virtuosamente: Irán vence a los adictos a la tecnología en la guerra de las redes sociales, en el que abordaba el influyente papel de los medios iraníes en la “Guerra del Ramadán” y afirmaba que todo su aparato mediático había sido mucho más eficiente y rápido en la producción de contenido y la difusión de mensajes que el país de los adictos a la tecnología.
The Guardian, al afirmar que las guerras actuales se desarrollan en dos escenarios —el campo de batalla y, igualmente importante, la guerra mediática—, enfatizó que Irán ha logrado dominar por completo la guerra de narrativas, especialmente en las redes sociales globales.
En otra sección, este periódico británico declaró explícitamente: “Al conquistar el ciberespacio, Irán logró doblegar a la cuna de la tecnología en la guerra de las redes socialesˮ.
Estados Unidos siempre se ha considerado el líder indiscutible del mundo digital, la inteligencia artificial y las redes sociales, pero en la actual batalla mediática, este “país pretencioso” ha sido derrotado por la creatividad digital de Irán.
Los productores de contenido iraníes, con videos cómicos y animaciones de Lego de Trump (el presidente estadounidense) creadas con inteligencia artificial, están superando a Estados Unidos. Utilizan el humor como arma contra este país.
El factor Trump: un arma de doble filo que se volvió a favor de Irán
Pero a pesar de todo esto, no se debe pasar por alto otro factor importante: el propio Trump, quien, con sus mentiras, divagaciones, narcisismo, comportamiento arrogante e insultante, incluyendo amenazas de “bombardear puentes y centrales eléctricas” y el uso de lenguaje obsceno en redes sociales, logró que el mundo desconfiara de lo que publicaba Estados Unidos y se inclinara hacia el flujo mediático iraní.
En una entrevista, Trump afirmó haber obtenido “casi todos los puntos necesarios”, pero que Irán no abandonaría su “ambición nuclear”.
Esta clara contradicción, proclamar el éxito mientras se reconoce el fracaso en el tema principal, fue en sí misma el mejor tema para la construcción de la narrativa por parte de los medios iraníes.
Islamabad, un punto de inflexión en la autoridad mediática de Irán
Las negociaciones de Islamabad demostraron que los medios iraníes, con una estrategia adecuada, un equipo de comunicación cohesionado, una diplomacia creativa en redes sociales y acceso a fuentes primarias, pueden desafiar el orden establecido en el ámbito de la diplomacia mediática.
Press TV, como voz del frente de resistencia, a través de una cobertura precisa, análisis expertos, la revelación de detalles exclusivos de las negociaciones y el énfasis en el papel destructivo de Israel, demostró que los medios del frente de resistencia no solo son capaces de competir con los medios occidentales, sino que, en circunstancias específicas —como el acceso exclusivo a fuentes informadas y de alto nivel— pueden convertirse en la principal referencia.
Irán demostró que, en la era de la “guerra de narrativas”, las herramientas de la diplomacia mediática son tan importantes como el poder militar. Si la guerra de los 40 días fue una prueba de poder duro, Islamabad fue una prueba de poder blando y diplomacia mediática.
En este escenario, los medios iraníes resultaron vencedores, no porque su narrativa fuera “más veraz” (aunque los detalles publicados de las negociaciones demuestran que la realidad en el campo de batalla coincidía en gran medida con la versión mediática iraní), sino porque, en el caótico y turbulento ámbito de la diplomacia internacional, fueron los primeros en definir los acontecimientos dentro de su propio marco y obligaron a los demás a remitirse a él.
Esto es “autoridad informativa”: un logro que transformará el rumbo de la diplomacia mediática iraní en los próximos años.
Texto recogido de un artículo publicado en Press TV