domingo, 12 de julio de 2026

Especialistas descartan que el nuevo Código Penal represente una persecución contra los médicos

Expertos reunidos en INTEC sostienen que la nueva legislación fortalece las garantías jurídicas para los profesionales de la salud, al tiempo que promueve una mayor responsabilidad institucional y la protección de los pacientes.

Instituto Tecnológico de Santo Domingo

Instituto Tecnológico de Santo Domingo

 REPÚBLICA DOMINICANA.-. El nuevo Código Penal no representa una persecución contra los médicos ni fue concebido para criminalizar el ejercicio de la medicina, sino para establecer responsabilidades claras y fortalecer la seguridad jurídica de todos los profesionales, afirmaron especialistas en bioética y derecho médico durante el panel “Código Penal: ¿avance o amenaza?”, organizado por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), en conjunto con la Comisión Nacional de Bioética (CNB).

Durante el encuentro los expertos coincidieron en que gran parte de la preocupación generada en el sector salud responde a interpretaciones erróneas del texto legal y a la desinformación que ha circulado en torno a su alcance, por lo que llamaron a analizar la normativa desde la evidencia jurídica y no desde el temor.
“La medicina no es una ciencia exacta. Lo que tenemos que demostrar es que utilizamos todos los medios a nuestro alcance para evitar un desenlace fatal”, explicó la doctora Togarma Rodríguez, miembro de la Comisión Nacional de Bioética, al señalar que el nuevo Código mantiene como eje la actuación diligente y prudente del profesional y no la penalización automática de resultados adversos.
Rodríguez enfatizó que la legislación no implica una “cacería de brujas” contra el personal médico. “No es que porque llegó la ley van a salir a buscar a todos los médicos como una cacería de brujas para llevarlos presos. Nada que ver con eso”, expresó Rodríguez.
La especialista indicó que el elemento determinante será la capacidad de demostrar, mediante la documentación clínica correspondiente, que el profesional actuó conforme a los protocolos, justificó oportunamente cualquier decisión clínica y empleó todos los recursos disponibles para proteger la vida del paciente.
Uno de los principales cambios que incorpora el nuevo Código Penal, explicaron los panelistas, es la posibilidad de establecer responsabilidad penal para las personas jurídicas, lo que permitirá que hospitales, clínicas y demás instituciones también respondan cuando existan fallas derivadas de deficiencias organizacionales o de gestión, una figura que no contemplaba la legislación vigente.
El abogado Pedro Jiménez, especialista en derecho médico, destacó que la nueva normativa representa un cambio estructural en el sistema penal dominicano. “Verdaderamente hay esperanza. Verdaderamente hay avances”, afirmó al explicar que el nuevo Código sustituye a una legislación con más de 140 años de vigencia por un modelo moderno sustentado en principios constitucionales y garantías expresas.
Jiménez sostuvo que la reforma incorpora, por primera vez, un bloque de principios garantistas que protege tanto a los ciudadanos como a los profesionales que actúan conforme a la ley.
“Del silencio normativo pasamos a un bloque de garantías”, señaló, al explicar que la responsabilidad penal seguirá siendo estrictamente individual, por lo que cada persona responderá únicamente por sus propias acciones u omisiones.

Favorecen espacios de discusión técnica

Los especialistas reconocieron, sin embargo, que algunos artículos podrían requerir ajustes para evitar interpretaciones discrecionales, por lo que respaldaron la apertura de espacios de discusión técnica que permitan perfeccionar la legislación sin detener los avances alcanzados.
Desde la perspectiva bioética, el doctor Miguel Suazo, asesor permanente de la Comisión Nacional de Bioética, docente y Consultor de Bioética del INTEC, sostuvo que el análisis del nuevo Código debe centrarse en el equilibrio entre la protección de los pacientes y las garantías para quienes ejercen la medicina.
“No todo lo legal es moral, ni todo lo moral es legal. La tarea de la ética será tratar de acercar lo moral a lo legal”, expresó el galeno.
Suazo destacó que los principios generales incorporados en la nueva legislación constituyen un referente para fortalecer la protección de la dignidad humana y llamó a ampliar el diálogo incorporando no solo a juristas y médicos, sino también a los pacientes y a otros actores sociales.
Los panelistas coincidieron en que el principal desafío será fortalecer la formación jurídica de los profesionales de la salud, promover una adecuada cultura de documentación clínica y fomentar mecanismos alternativos de resolución de conflictos que permitan prevenir la judicialización innecesaria de la relación entre médicos y pacientes.
La actividad, que se desarrolló de manera virtual, fue organizada por la Comisión Nacional de Bioética y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) como un espacio de análisis interdisciplinario para comprender las implicaciones del nuevo Código Penal en el ejercicio profesional y promover un debate sustentado en el conocimiento jurídico, la bioética y la protección de los derechos de los pacientes. La moderación del panel estuvo a cargo de la  doctora Selma Zapata, presidenta de la Comisión Nacional de Bioética Inc. (CNB).

Muere senador Graham, cercano a Trump y conocido por su postura belicista


  • El senador estadounidense Lindsey Graham, del Partido Republicano.

Según un comunicado difundido por la oficina de Lindsey Graham, este senador republicano, murió la noche del sábado a causa de una “enfermedad repentina”.

La cadena NBC News ha publicado nuevos detalles sobre la muerte del senador Lindsey Graham, informando de que los equipos de emergencia fueron enviados la noche del sábado a su residencia, situada en la zona de Capitol Hill, en Washington, tras recibir un aviso por un paro cardíaco.

Lindsey Graham murió horas antes de su prevista participación este domingo en el programa Face the Nation de la cadena.

Las imágenes difundidas muestran además su traslado en camilla hacia una ambulancia, mientras varios vehículos de la policía y del cuerpo de bomberos permanecían en el lugar.

El senador había viajado a Kiev apenas un día antes de su muerte, donde se reunió con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. 

Graham, senador por Carolina del Sur, fue conocido a lo largo de su trayectoria política como uno de los senadores antiraníes en el Congreso de Estados Unidos.

Graham no solo fue un firme defensor de la retirada de Estados Unidos del Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés) y de la política de máxima presión contra Irán, sino que también planteó en repetidas ocasiones, de forma explícita, la posibilidad de recurrir a la opción militar contra el país.

Fue un firme partidario de la invasión estadounidense de Irak en 2003 y durante años promovió una guerra contra Irán. También respaldó decididamente al régimen israelí y fue un defensor de línea dura de la reciente guerra de agresión emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán.

Graham, en sus declaraciones más contundentes, amenazaba con que Estados Unidos debía bombardear la infraestructura nuclear y petrolera de Irán. Calificaba a Irán como “el mayor mal del mundo” y “una amenaza existencial para Israel”, y promovía constantemente la guerra al plantear ideas agresivas como la “defensa preventiva”.

Su política hacia Irán combinaba sanciones paralizantes, amenazas militares explícitas y un apoyo incondicional a cualquier acción hostil emprendida por Israel contra los intereses de Irán en la región.

Graham elogió el bloqueo naval impuesto a Irán, calificándolo de “una decisión muy inteligente”, al tiempo que abogó abiertamente por adoptar nuevas medidas destinadas a causar daños económicos al país.

ght/tqi

Irán ataca plataformas de abastecimiento de portaviones de EEUU en Omán

  • Irán dispara misiles balísticos durante un lanzamiento de prueba. (Foto: archivo)

El CGRI de Irán ha lanzado un ataque sorpresa contra infraestructura logística de portaviones estadounidenses en el puerto de Duqm, en Omán.

“Los combatientes de la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), en la tercera fase de la respuesta a la agresión del Ejército infanticida de EE.UU., destruyeron mediante un ataque intenso y sorpresivo los centros de apoyo logístico para buques y las plataformas de abastecimiento de combustible de los portaviones estadounidenses en el puerto de Duqm, en Omán”, ha comunicado este domingo el CGRI.

El CGRI ha señalado que “la firme voluntad que se manifestó en los decididos pasos” del pueblo de Irán durante las ceremonias fúnebres sin precedentes del Líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, con la participación de decenas de millones de personas, y que “dejó al mundo atónito y perplejo”, “se refleja ahora en la gesta de sus combatientes”.

El Ejército y el CGRI de Irán han respondido la mañana de este domingo a la nueva agresión de Estados Unidos contra el sur del país, atacando sus instalaciones militares en Baréin, Kuwait, Jordania, Catar y Omán, y han alertado que darán una respuesta más contundente a las nuevas agresiones.

 

Anteriormente, la Armada del CGRI de Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz “hasta nuevo aviso”, después de disparos de advertencia contra un buque en el estrecho de Ormuz; el buque había apagado sus sistemas de identificación y comunicación e incumplido las rutas de navegación autorizadas en el estrecho.

tqi

En Ormuz, la ficción imperial se ha estrellado contra realidad geográfica

  • Los buques anclados en el estrecho de Ormuz, frente a Bandar Abás, en el sur de Irán, 4 de mayo de 2026.

En “El inspector” de Nikolái Gógol, las autoridades corruptas de una pequeña ciudad rusa entran en pánico ante la llegada de un joven de San Petersburgo.

Por Xavier Villar

Iván Khlestakov es un simple funcionario, con una imaginación desbordante, pero el miedo de los lugareños a sus propias malversaciones le otorga los poderes de un auditor imperial. Khlestakov habita la ficción. Su autoridad no emana del zar, sino de la paranoia de sus anfitriones. Cuando la máscara cae, no queda más que el ridículo y la vulnerabilidad de quienes creyeron en el engaño. 

La burocracia de seguridad nacional estadounidense opera hoy bajo esta misma psicología. Washington exige a Irán que acepte garantías de seguridad a cambio de exenciones temporales, sabiendo que su propio Congreso puede revocarlas ante el más mínimo temblor político. Cuando Teherán se niega a validar la ficción, la administración Trump responde con la teatralidad de un burócrata acorralado, amenazando desde Truth Social con un abismo que no se atreve a cruzar.

La reciente proclamación de Donald Trump declarando “muerto” el memorándum de entendimiento con Irán y amenazando con un bloqueo renovado no es un ejercicio de fuerza. Desde Teherán, estas proclamas se leen como lo que son: la frustración de un hegemón que ha agotado sus opciones de coerción convencional. El interrogante fundamental sobre qué puede imponer materialmente Estados Unidos en esta coyuntura ya fue respondido por las armas. Los recientes intercambios militares actuaron como un ajuste de cuentas brutal para Washington, trazando los límites físicos de su poder. Desprovista de sustento territorial, la escalada retórica carece de valor estratégico.

La anunciada muerte del memorándum es el resultado directo del sabotaje sistemático de Washington. Si el acuerdo termina de colapsar, la responsabilidad será enteramente de una Casa Blanca que, desde el primer minuto, se negó a cumplir con una sola de sus cláusulas. Lejos de adolecer de defectos estructurales, el texto ofrecía una secuencia lógica para la desescalada: Irán regularía el tráfico en Ormuz, Estados Unidos levantaría el bloqueo, Teherán accedería a sus fondos y a exenciones petroleras, y cesarían las amenazas. Era un puente hacia la negociación nuclear. Pero Washington trató el acuerdo no como un marco vinculante, sino como una pausa táctica para preservar su ventaja coercitiva mientras ponía a prueba la resolución de la otra parte.

Desde la perspectiva iraní, la violación fue inmediata y absoluta. La primera cláusula, que exigía el fin de la guerra en el Líbano, fue ignorada mientras Israel consolidaba sus posiciones en el sur. La liberación de activos se escatimó deliberadamente. Las amenazas no cesaron; Trump llegó a sugerir el secuestro de los negociadores iraníes en Suiza. El golpe final llegó el 7 de julio, cuando la Casa Blanca revocó la exención petrolera justo cuando Teherán consolidaba su ruta marítima. Fue Washington quien rompió la baraja, tratando el derecho internacional como un menú de opciones coercitivas en lugar de un marco de obligaciones recíprocas.

Esta dinámica revela la violencia inherente a la diplomacia estadounidense. La verdadera trampa no residía en el texto del memorándum, sino en la arquitectura legal del imperio. Gran parte del régimen de sanciones estadounidense está blindado por la legislación del Congreso, a través de mecanismos como la Ley CAATSA. Los presidentes norteamericanos solo pueden ofrecer exenciones renovables, revocables mediante un decreto ejecutivo. Tras la experiencia del acuerdo nuclear de 2015, los planificadores iraníes extrajeron una lección definitiva. El alivio económico temporal no sirve para reconstruir un país ni para garantizar su seguridad a largo plazo. Los inversores europeos y asiáticos comprenden esta realidad estructural; saben que cualquier integración bancaria con Teherán será castigada por el Departamento del Tesoro en el siguiente ciclo electoral. 

Washington exige que Irán traduzca sus requisitos de soberanía al lenguaje del internacionalismo liberal, mientras se niega a acatar la lógica secuencial de los propios acuerdos que redacta. Teherán sabe que los cheques de la Casa Blanca son billetes falsos. Y cuando la República Islámica exige ver las credenciales reales de esas garantías, solo encuentra el vacío de un Congreso dividido.

Es en este callejón sin salida donde el estrecho de Ormuz ha dejado de ser un simple punto de estrangulamiento militar para convertirse en el eje de la soberanía iraní. Cambiar el programa nuclear o las redes de alianzas regionales por un alivio de sanciones efímero era una asimetría inaceptable. Ormuz, en cambio, ofrece una garantía que reposa en las propias manos de Teherán. Al obligar al tráfico comercial a usar su corredor designado y al tejer una administración conjunta con Omán para cobrar tarifas de tránsito, Irán busca un cambio profundo en la gestión del Golfo. Ya no se trata de Irán contra la comunidad internacional, sino de una administración marítima regional frente a la extraterritorialidad imperial. 

Lejos de buscar el cierre total del estrecho —un escenario que detonaría un *casus belli* inmediato y carece de sentido económico para la propia República Islámica—, Teherán ha optado por transformar una autopista marítima, históricamente patrullada por la Quinta Flota de EE. UU., en una aduana soberana. Esta maniobra desafía directamente la interpretación que el Departamento de Defensa hace del derecho internacional del mar. Washington invoca el régimen de "paso en tránsito" para justificar la presencia de sus portaaviones, ignorando que la geografía del estrecho lo convierte en una zona donde las reclamaciones de soberanía costera son absolutas. Al establecer un corredor designado y una administración conjunta, Teherán no está "cerrando" el estrecho en el sentido clásico del bloqueo naval; está burocratizando su soberanía. Está creando un régimen jurídico paralelo que obliga a las navieras globales a elegir entre la seguridad física que ofrece la costa iraní y la ficción legal que emana de la Quinta Flota. En un mundo donde los seguros marítimos dictan las rutas comerciales, la realidad material de los misiles antibuque iraníes tiene más peso que las resoluciones del Consejo de Seguridad.

Durante décadas, la doctrina de la "libertad de navegación" en el Golfo Pérsico ha funcionado como una subvención encubierta a las economías occidentales y asiáticas, garantizando el flujo de hidrocarburos a coste cero para las potencias hegemónicas. Al exigir que el tráfico se someta a su corredor designado, Irán está cobrando la factura histórica de esa externalidad. Obliga al capital global a reconocer su jurisdicción. Si el Congreso estadounidense quiere endurecer las sanciones, tendrá que asumir el coste. La coerción deja de ser gratuita. Esta conversión de la geografía en mecanismo de extracción de rentas es lo que verdaderamente perturba a los mercados y a los planificadores del Pentágono. No es el cierre lo que aterra, sino la normalización de un peaje político sobre el flujo energético global.

Las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos están prácticamente agotadas. Los inventarios globales se mantienen tensos, ya que el tráfico a través de Ormuz se ha mantenido muy por debajo de los niveles de prepandemia y preguerra. El margen para absorber un shock prolongado en el estrecho es inexistente, un lujo inasumible para una administración obsesionada con el coste de la energía de cara a las urnas. Los planificadores militares saben perfectamente que escoltar cada petrolero por el embudo de Ormuz exige un despliegue logístico insostenible frente a los enjambres de lanchas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica y los misiles de costa. El castigo aéreo puede destruir infraestructuras, pero no puede borrar la topografía costera ni neutralizar a un estado que ha integrado la asimilación del daño en su propia doctrina de supervivencia. La guerra reciente ha demostrado que la potencia de fuego estadounidense carece de la capacidad estratégica para someter la geografía.

La República Islámica mantiene una conciencia histórica profunda de la ruptura contractual estadounidense, pero también posee una cosmología política donde la resistencia a la hegemonía imperial no es una mera táctica de supervivencia, sino un imperativo ontológico. La memoria del golpe de estado de 1953, el apoyo a Sadam Hussein en la década de 1980 y la salida unilateral del JCPOA en 2015 está viva como un recordatorio de las promesas incumplidas de Washington. Las amenazas de Trump son apenas la última entrada en este archivo. Doblegar a un Estado que acepta el daño táctico como precio de su continuidad requiere una ocupación terrestre que ningún presidente estadounidense ordenará. El aparato bélico estadounidense es estructuralmente incapaz de procesar una resistencia que convierte la guerra de desgaste en un arma potente dentro de su arsenal.

La supuesta muerte del memorándum es el colapso de una ilusión. Mientras Washington siga habitando la ficción de su propia hegemonía, negándose a aceptar que ha perdido la guerra y que ya no está en condiciones de imponer un dictado unilateral, ningún acuerdo, por precario que sea, será posible. El burócrata acorralado sigue agitando sus papeles y amenazando con el abismo, pero en el Golfo la ficción jurídica se ha estrellado contra la materia. Y hasta que el imperio no asuma su propia derrota, el estrecho permanecerá como el lugar donde la realidad le exige el pago de sus deudas.

sábado, 11 de julio de 2026

CGRI de Irán cierra Ormuz tras impedir el paso de un buque infractor

  • Lanchas rápidas de la Armada del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán patrullan aguas territoriales cerca del estrecho de Ormuz.

 La Armada del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán ha informado de disparos de advertencia contra un buque en el estrecho de Ormuz.

Mediante un comunicado emitido la madrugada de este domingo, la Fuerza Naval del CGRI ha explicado que el buque había apagado sus sistemas de identificación y comunicación e incumplido las rutas de navegación autorizadas en el estrecho.

Incitados por extranjeros, varios buques intentaron navegar por una ruta no autorizada, ignorando las advertencias para corregir su rumbo; en consecuencia, un buque que había puesto en peligro la seguridad marítima al apagar sus sistemas fue impactado y detenido”, ha declarado.

Ha recordado que previamente había alertado que las intervenciones extranjeras y la determinación ilegal de rutas para el tránsito de embarcaciones en el estrecho tendrían una respuesta firme y podrían afectar el flujo de navegación en la zona.

Al respecto, ha anunciado que debido a lo que califica como una situación de inseguridad provocada por la intervención ilegal de actores extranjeros, el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta nuevo aviso y hasta el fin de las intervenciones de Estados Unidos en la región.

 

La Marina del CGRI ha advertido de que si el enemigo, bajo el pretexto de este incidente—que él mismo provocó—lleva a cabo cualquier nuevo acto de agresión, será respondido con una respuesta severa, nuevas bases enemigas en la región serán atacadas.

Ha recalcado asimismo que las consecuencias de tal intervención son responsabilidad del enemigo estadounidense-sionista y de los países que han puesto su tierra a disposición de las bases del enemigo.

Irán ha aseverado que está decidido en continuar adelante con sus planes para la administración del estrecho de Ormuz, de conformidad con la cláusula 5 del memorando de entendimiento (MoU, por sus siglas en inglés) firmado a mediados de junio con Estados Unidos.

Medios estadounidenses informaron el viernes, citando a funcionarios no identificados, que Washington exigió a Teherán comprometerse públicamente a no atacar embarcaciones en Ormuz y mantener abiertas sus rutas al transporte comercial.

Irán, por su parte, insiste en la necesidad de coordinar previamente el tránsito de los buques por el estrecho, considerado una de las vías más importantes para el suministro mundial de energía.

msm

EEUU ataca contra objetivos de Irán; vecinos están implicados

 

  • Incendio en un puerto en Kuhestak, en el sur de Irán, cerca del estrecho de Ormuz, tras un ataque de EE.UU., 8 de julio de 2026. (Foto: Reuters)

El Comando Central de Estados Unidos (Centcom, por sus siglas en inglés) ha confirmado que está llevando a cabo ataques contra objetivos iraníes.

A través de un comunicado emitido la madrugada de este domingo, el Centcom ha anunciado el inicio de la tercera ronda de ataques de esta semana contra Irán.

Ha justificado que decidió la medida después de que las fuerzas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán atacaran el buque portacontenedores GFS Galaxy, con bandera de Chipre, que transitaba por el estrecho de Ormuz, subrayando que la embarcación no puede continuar su viaje debido a un incendio a bordo y daños significativos en la sala de máquinas.

Tras acusar a Irán de no cumplir el memorando de entendimiento alcanzado a mediados de junio, el Centcom ha declarado que los ataques se llevan a cabo bajo la dirección del presidente del país norteamericano, Donald Trump.

La cadena iraní Press TV ha informado que Baréin y Kuwait han participado en ataques con misiles de EE.UU. contra Irán.

Minutos antes, los medios locales reportaron explosiones en las ciudades de Bushehr y Asaluye, en el sur de Irán.

La nueva confrontación se produce luego de que la Armada CGRI de Irán informara de disparos de advertencia contra un buque infractor en el estrecho de Ormuz.

“Incitados por extranjeros, varios buques intentaron navegar por una ruta no autorizada, ignorando las advertencias para corregir su rumbo; en consecuencia, un buque que había puesto en peligro la seguridad marítima al apagar sus sistemas fue impactado y detenido”, ha afirmado.

El CGRI de Irán ha anunciado que debido a una situación de inseguridad provocada por la intervención ilegal de actores extranjeros, el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta nuevo aviso y hasta el fin de las intervenciones de Estados Unidos en la región.

 

Es EEUU la parte que está violando el MoU

Durante la última semana, aeronaves estadounidenses han llevado a cabo una amplia serie de ataques contra varias zonas de cinco provincias iraníes, teniendo como objetivo infraestructuras civiles.

Al menos 14 personas han muerto y otras 78 han resultado heridas en estas agresiones, según el Ministerio de Salud de Irán.

Estas medidas estadounidenses lo que dejan en claro es que Washington está infringiendo el memorando de entendimiento firmado con Teherán el 17 de junio para poner fin a la guerra.

El entendimiento contempla medidas para garantizar el tránsito seguro y sin interrupciones de buques comerciales por el estrecho de Ormuz durante un periodo de 60 días.

Además, el artículo 5 del memorando establece la apertura de conversaciones entre Irán y Omán para definir un futuro esquema de administración del estrecho y de sus servicios marítimos, de acuerdo con el derecho internacional y los derechos soberanos de los Estados ribereños.

Las autoridades iraníes sostienen que el estrecho de Ormuz se encuentra dentro de las aguas territoriales de Irán y Omán, y han reiterado que la gestión del tráfico marítimo deberá regirse por las disposiciones del acuerdo. Teherán también ha insistido en que la presencia militar estadounidense en el Golfo Pérsico constituye una fuente de inestabilidad regional.

En respuesta a las nuevas agresiones de EE.UU., las Fuerzas Armadas iraníes lanzaron varias ofensivas con misiles y drones contra posiciones militares estadounidenses en la región, incluidos en Kuwait, Catar y Baréin.

msm

Irán declara cerrado el estrecho de Ormuz hasta que Estados Unidos ponga fin a sus intervenciones "ilegales"

 Teherán ha desafiado las exigencias del presidente Donald Trump de reabrir completamente la vía marítima estratégica al tráfico marítimo.


 
Irán declara cerrado el estrecho de Ormuz hasta que Estados Unidos ponga fin a sus intervenciones "ilegales".











El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) ha declarado que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado a la navegación hasta que Estados Unidos ponga fin a lo que ha calificado de injerencia "ilegal" en la región.

Esta declaración se produjo cuando, según se informa, Estados Unidos presionó a los negociadores iraníes para que declararan el estrecho totalmente abierto al transporte marítimo comercial tras las conversaciones mantenidas el sábado con los mediadores en Omán.

«El estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta nuevo aviso y hasta que finalice la intervención estadounidense en la región. Ningún barco podrá transitar por esta vía marítima», declaró la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica.

“Si el enemigo utiliza el incidente que él mismo provocó como pretexto para cometer otro error y lanzar un nuevo acto de agresión contra nosotros, se enfrentará a una respuesta contundente y las bases enemigas en la región serán atacadas”, añadió la Armada.

Estados Unidos llevó a cabo ataques contra Irán el miércoles y el jueves después de que varios petroleros fueran alcanzados por proyectiles en el estrecho de Ormuz. Si bien Irán no se atribuyó públicamente la responsabilidad de los ataques, previamente había declarado que todos los buques que transitan por la vía marítima deben seguir las instrucciones de la Guardia Revolucionaria y utilizar un canal de navegación designado.