La Misión de Irán ante las Naciones Unidas ha denunciado este jueves que los foros internacionales han invertido los papeles de víctima y agresor en el tema nuclear iraní.
La cuenta oficial de la Misión de la República Islámica de Irán en la plataforma X ha publicado un comunicado en el que subraya que “todo el uranio enriquecido por Irán ha estado siempre
bajo la supervisión total de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), y no existe ningún informe que indique la desviación ni siquiera de un gramo de material nuclear iraní”.
La Misión iraní añade que “Estados Unidos abusó de la Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación (TNP) y presentó el uranio enriquecido de Irán como una amenaza, con el objetivo de desviar la atención de sus propias violaciones y las de sus aliados en materia de desarme nuclear”.
Conforme a la nota, Irán también criticó duramente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU), al director general de la AIEA y a la Junta de Gobernadores, señalando que “no solo no condenaron estos ataques ilegales, sino que, lamentablemente, tomaron medidas que invirtieron el papel de víctima y agresor”.
Estados Unidos, junto con Israel, lanzó el 28 de febrero una guerra de agresión contra Irán, bajo el pretexto que el país persa buscaba un arma nuclear. En este contexto, tras una tregua en vigor solicitada por el presidente Donald Trump, Washington exige el “enriquecimiento cero”, mientras que Irán mantiene su derecho a enriquecerlo para uso civil, como le corresponde por ser miembro del Tratado de No Proliferación (TNP), y rechaza cualquier negociacion sobre este tema.
Un caza iraní penetró defensas aéreas escalonadas y bombardeó con éxito una base de EE.UU. en Kuwait en los primeros días de la agresión estadounidense-israelí.
Por: By Ivan Kesic
En los primeros días de la agresión estadounidense-israelí contra la República Islámica de Irán, un caza iraní logró lo que ningún avión de combate había conseguido en más de siete décadas.
Tras sortear con éxito los sistemas de defensa aérea estadounidenses y aliados, organizados en varias capas, para atacar una base militar estadounidense fuertemente fortificada en Kuwait, la operación constituyó una humillación profunda para el Pentágono y una impresionante validación de las capacidades de ingeniería aeroespacial autóctonas de Irán.
Mientras la atención mundial se centraba en los bombardeos con misiles y los enjambres de drones durante los primeros días del conflicto, esta hazaña militar pasó prácticamente desapercibida.
A comienzos de marzo, un caza iraní —una variante avanzada del Northrop F-5— despegó desde una base en el suroeste del país, probablemente en la provincia sureña de Juzestán, y posteriormente voló a muy baja altitud sobre el Golfo Pérsico en dirección a Kuwait.
El avión, que transportaba una carga útil de bombas convencionales, penetró la sofisticada red de defensa aérea que protegía Camp Buehring, una instalación militar estadounidense de gran importancia situada a poca distancia de la frontera con Irak.
El piloto lanzó la munición con éxito; las bombas impactaron en la base, y posteriormente el avión regresó a su base. Toda la operación fue un éxito rotundo.
Posteriormente, funcionarios estadounidenses confirmaron a los medios que se trataba de la primera vez que un avión de ala fija bombardeaba una importante base militar estadounidense desde la Guerra de Corea.
El ataque destrozó la ilusión de superioridad aérea estadounidense y demostró que la fuerza aérea iraní —considerada durante mucho tiempo una reliquia por los analistas occidentales— sigue siendo un componente potente y peligroso, capaz de golpear directamente el corazón del poder militar estadounidense en la región.
Penetración iraní a baja altitud contra defensas escalonadas
Según expertos militares, el ataque iraní contra Camp Buehring no fue fruto de la casualidad ni de la suerte, sino el resultado de una planificación meticulosa, una habilidad técnica notable y un conocimiento profundo de las vulnerabilidades de la defensa aérea estadounidense.
El caza, pilotado por un aviador iraní cuyo entrenamiento y valor merecen reconocimiento especial, empleó un perfil de aproximación a baja altitud que explotó las limitaciones fundamentales de la cobertura de radar.
Al volar a tan solo unas decenas de metros sobre el terreno o la superficie del agua, la aeronave permaneció por debajo del horizonte de radar de las baterías Patriot y otros sistemas terrestres de interceptación.
Estos sistemas, diseñados para detectar y rastrear objetivos a mayor altitud, no podían fijar su objetivo en un avión que volaba tan bajo, ya que la curvatura de la Tierra y las interferencias del terreno enmascaraban su aproximación.
La distancia entre el suroeste de Irán y Kuwait es relativamente corta, lo que hace la misión viable dentro del alcance del caza sin necesidad de tanques de combustible externos.
Se estima que la aeronave transportaba bombas convencionales no guiadas de entre 250 y 500 kilogramos cada una, con un total de armamento cercano a los 3000 kilogramos.
Lo que hace que este ataque de represalia sea verdaderamente notable no es solo la penetración de las defensas aéreas, sino el contexto en el que se llevó a cabo.
En los primeros días de la agresión, iniciada el 28 de febrero, Irán respondió de manera coordinada con misiles balísticos, misiles de crucero y enjambres de drones que saturaron las defensas estadounidenses en diversos países.
El ataque aéreo se integró dentro de esta campaña más amplia, aprovechando el caos y la confusión generados por otros sistemas iraníes.
Como señaló un experto, el piloto iraní sabía que los aviones AWACS estadounidenses detectarían su despegue, incluso a baja altitud, pero confiaba en que ningún F-15 patrullara ese sector en ese momento.
Aún más sofisticado, el patrón de ataque fue diseñado para complementar las operaciones de drones iraníes.
Mientras el caza obligaba a las baterías Patriot a fijarse en posibles amenazas a gran altitud, los drones de ataque Shahed-136 podían volar bajo, apareciendo en los radares como aeronaves adicionales y confundiendo a los estadounidenses sobre la verdadera naturaleza de la amenaza.
Campamento Buehring: centro de operaciones estadounidense en Kuwait
El campamento Buehring, objetivo de este histórico ataque iraní, es una de las instalaciones militares estadounidenses de mayor relevancia estratégica en la región del Golfo Pérsico.
Ubicado en el noroeste de Kuwait, cerca de la frontera con Irak, la base se estableció en enero de 2003 durante las primeras etapas de la guerra contra Irak.
Originalmente conocido como “Campamento Udairi”, fue rebautizado en 2004 en honor al teniente coronel estadounidense Charles H. Buehring, quien falleció ese mismo año en Bagdad.
Su importancia estratégica radica principalmente en su ubicación geográfica.
Situada en el complejo de la cordillera de Udairi, una región desértica prácticamente despoblada, el campamento Buehring funciona como principal centro de preparación y entrenamiento de las tropas estadounidenses antes de su despliegue en Irak y otras zonas de conflicto.
Los soldados que llegan desde Estados Unidos son procesados, equipados y preparados allí, y la base también alberga la Reserva del Teatro de Operaciones de Oriente Medio, un enorme depósito de equipos y vehículos militares listos para ser distribuidos rápidamente.
El campamento, que alberga a miles de personas de manera rotativa, actúa como puerta de entrada logística para las operaciones terrestres estadounidenses en toda la región.
La arquitectura defensiva de la base reflejaba su valor estratégico.
Las baterías de misiles Patriot, los interceptores de corto alcance, la cobertura avanzada de radar y las redes de vigilancia regionales creaban un escudo que se suponía impenetrable.
Sin embargo, los aviones iraníes explotaron una vulnerabilidad crítica: la limitación del horizonte de radar, que impide a los sistemas terrestres detectar objetivos a baja altitud a distancia.
Al aproximarse extremadamente bajo, la aeronave permaneció invisible hasta encontrarse casi directamente sobre el objetivo, dejando escaso tiempo para cualquier respuesta defensiva.
Que una plataforma obsoleta, o más bien una modernización iraní de la misma, pudiera exponer una vulnerabilidad doctrinal tan fundamental, generó gran conmoción en los círculos de planificación militar estadounidenses.
Los cazas iraníes de fabricación nacional basados en el F-5
Tras conocerse la noticia del ataque, algunos comentaristas occidentales se apresuraron a minimizar la hazaña, enfatizando la antigüedad del diseño original del F-5, cuyo primer vuelo se remonta a finales de la década de 1950.
Esta caracterización pasaba por alto un punto crucial.
El avión que bombardeó Camp Buehring no era un F-5 estadounidense de los años setenta. Lo más probable es que se tratara del HESA Kosar, un caza de producción nacional que representa la culminación de casi cuatro décadas de esfuerzos iraníes en ingeniería aeroespacial e ingeniería inversa.
La historia de la autosuficiencia iraní en la fabricación de aviones de combate se remonta a la guerra impuesta en la década de 1980.
En 1987, ingenieros iraníes iniciaron un programa para aplicar ingeniería inversa al F-5 Tiger II. Reconocieron que su diseño relativamente simple, con unas 11 860 piezas individuales, ofrecía un camino viable para la producción nacional de cazas.
El primer fruto de este esfuerzo fue el Azarajsh, que demostró que la industria iraní podía replicar la estructura básica del F-5.
Posteriormente surgió el Saeqe, una variante más ambiciosa, distinguida por sus dos estabilizadores verticales inclinados hacia afuera, que realizó su primer vuelo en 2003 y entró en servicio en 2004.
En 2009, la versión Saeqe alcanzó una tasa de localización del 56 %, y una versión posterior llegó al 65 %.
El Kosar, presentado en 2018 durante el Día de la Industria de Defensa, representa la culminación de esta familia de cazas.
Con una tasa de localización del 88 %, el Kosar ha logrado autosuficiencia total en construcción estructural y cableado, alcanzando aproximadamente un 90 % en sistemas de aviónica.
Su cabina digital, moderna y con pantallas de visualización frontal que sustituyen los antiguos instrumentos analógicos del F-5 original, reduce la carga de trabajo del piloto y aumenta la efectividad en combate.
Está equipado con radar multipropósito para control de tiro desarrollado específicamente para esta plataforma, junto con receptores de alerta de radar, sistemas de identificación amigo-enemigo, procesadores de armas, lanzadores de contramedidas electrónicas y bengalas, así como sistemas de navegación táctica de nueva generación que combinan navegación inercial y GPS láser.
Su sistema de propulsión consta de dos motores turborreactores, versiones iraníes del General Electric J-85, con un 90 % de componentes producidos en el país.
Estos motores permiten al Kosar alcanzar un techo de vuelo de 13 700 metros y una velocidad máxima de Mach 1,5.
La aeronave cuenta además con un asiento eyectable “cero-cero”, capaz de extraer al piloto de manera segura incluso a altitud y velocidad cero, esencial en misiones de ataque a baja altitud.
El Kosar puede portar diversos misiles aire-aire, así como bombas guiadas ópticamente y por láser.
El desarrollo del proyecto involucró a diez universidades iraníes, 72 empresas contratistas, 44 proveedores y 63 empresas basadas en el conocimiento, generando empleo para unas 4000 personas.
Esto representa no solo un logro militar, sino una movilización industrial nacional que coloca a Irán como el primer país islámico capaz de diseñar y construir un avión de combate moderno.
Cuando el Kosar bombardeó Camp Buehring, no se trataba de un avión antiguo que por azar logró un impacto certero. Era un sistema de armas plenamente modernizado, pilotado por un aviador altamente capacitado, que demostró capacidades que pocos analistas consideraban posibles.
Filosofía militar iraní: sencillez, autosuficiencia y valentía
El ataque del Kosar a Camp Buehring ejemplifica una filosofía militar iraní más amplia, que prioriza la simplicidad, la autosuficiencia y el coraje del personal por encima de la superioridad tecnológica frente a las potencias occidentales.
Mientras Estados Unidos y sus aliados persiguen plataformas cada vez más complejas y costosas —el F-35 supera los 100 millones de dólares por unidad—, Irán ha elegido un camino distinto: tomar fuselajes probados y relativamente simples y modernizarlos sistemáticamente con aviónica, sensores y armas de fabricación nacional.
Este enfoque no surge únicamente de la necesidad, sino que refleja una comprensión estratégica de que la eficacia militar depende menos de la sofisticación tecnológica absoluta y más de la integración coherente de las plataformas en conceptos operativos.
La plataforma F-5, en su versión estadounidense original, fue diseñada con esa filosofía en mente.
La visión de Northrop era la de un caza supersónico de bajo costo y fácil mantenimiento, exportable a naciones aliadas mediante programas de asistencia militar estadounidense. Los diseñadores priorizaron la simplicidad, la fiabilidad y una alta tasa de salidas aéreas por encima de la complejidad tecnológica de vanguardia.
El resultado fue un avión que podía prepararse rápidamente entre misiones, mantenerse con infraestructura mínima y ser operado por fuerzas aéreas con bases industriales limitadas.
Su pequeño tamaño proporcionaba una sección transversal de radar reducida, dificultando su detección, una característica decisiva en el ataque a Camp Buehring. Su gran maniobrabilidad lo convertía en un adversario peligroso en combates a corta distancia.
Los ingenieros iraníes aprovecharon estas fortalezas intrínsecas y las potenciaron.
El Kosar conserva las dimensiones compactas del F-5 (14,45 m de longitud y 8,13 m de envergadura) y su peso ligero de aproximadamente 4350 kg en vacío.
Sin embargo, la aviónica, las pantallas, el radar, los sistemas de navegación y el sistema de gestión de armamento han sido reemplazados por equivalentes nacionales, modernizando la plataforma.
El resultado es una aeronave que combina la simplicidad estructural y la reducida firma de radar de un diseño de la Guerra Fría con la conciencia situacional y el armamento de precisión del siglo XXI.
El factor humano sigue siendo determinante.
Los pilotos iraníes llevan décadas volando derivados del F-5, desarrollando experiencia profunda en manejo y tácticas de la plataforma.
El piloto que bombardeó Camp Buehring demostró habilidad excepcional, navegando a baja altitud sobre agua y desierto, manteniendo precisión y ejecutando un ataque contra un objetivo defendido por múltiples capas de defensa aérea.
No se trató de una misión suicida: el avión regresó a su base, indicando que la ruta de escape había sido planificada con la misma meticulosidad que la aproximación.
El ataque reflejó una gran confianza: el piloto conocía su aeronave, las vulnerabilidades del enemigo y sabía que podía cumplir la misión y regresar con seguridad.
Importancia estratégica: un golpe al prestigio estadounidense y una lección para el futuro
El ataque a Camp Buehring trasciende el daño físico.
Según funcionarios estadounidenses consultados por medios de su país, los daños fueron extensos, afectando bases en siete países, con costos de reparación que podrían alcanzar miles de millones de dólares.
Almacenes, cuarteles generales, hangares, infraestructura de comunicaciones por satélite, pistas, sistemas de radar y decenas de aeronaves fueron atacados en la campaña iraní.
Pero el impacto psicológico y estratégico del ataque del Kosar es aún mayor.
Durante más de setenta años, desde un ataque nocturno norcoreano en abril de 1953, ningún avión enemigo había logrado bombardear exitosamente una base estadounidense significativa.
Estados Unidos había asumido la superioridad aérea por sentada, confiando en que sus defensas interceptarían cualquier amenaza antes de llegar al objetivo.
El Kosar desbarató esa suposición. Un avión basado en un diseño de los años 50, construido por un país bajo severas sanciones y pilotado por un aviador de una fuerza aérea considerada obsoleta, penetró la defensa aérea más sofisticada de la región y entregó su carga útil con impunidad.
El mensaje para los planificadores estadounidenses fue inequívoco: ninguna base, por muy protegida que esté, es realmente segura. El ataque también contrarrestó la retórica agresiva de la agresión estadounidense-israelí.
Trump había afirmado repetidamente que la Fuerza Aérea iraní había sido “completamente aniquilada” en los ataques iniciales. La misión exitosa del Kosar probó lo contrario: el poder aéreo iraní seguía operativo y capaz de acciones ofensivas.
Este golpe psicológico a la moral estadounidense y el impulso a la confianza iraní no pueden subestimarse.
Para Irán, el ataque validó décadas de inversión en capacidades aeroespaciales propias, demostrando que la autosuficiencia, y no la dependencia extranjera, es la base del verdadero poder militar.
De cara al futuro, ofrece lecciones cruciales: aeronaves pequeñas y simples a baja altitud pueden amenazar a adversarios de alta tecnología si se integran en campañas que saturen defens
Texto recogido de un artículo publicado en Press TV
Imágenes satelitales de la base aérea estadounidens Al-Udeid en Catar muestran daños tras un ataque de represalia iraní, 1 de marzo de 2026.
La estimación de 25 mil millones del Pentágono oculta el verdadero costo de la guerra contra Irán mientras aumentan las pérdidas estadounidenses.
La cifra de 25 mil millones de dólares que el Pentágono ha presentado como el costo de la guerra ilegal contra Irán es cada vez más considerada engañosa, pues nuevos detalles apuntan a un gasto financiero mucho mayor y a daños significativos a las fuerzas estadounidenses ocasionados por los ataques defensivos iraníes, según un informe.
El monto de 25 mil millones, presentado por un alto funcionario del Pentágono a legisladores el miércoles como el costo total de la guerra hasta la fecha, subestima de manera notable la realidad, reportó CNN citando a tres fuentes anónimas familiarizadas con evaluaciones internas.
Nuevas revelaciones exponen tanto la magnitud de las pérdidas estadounidenses como la creciente carga de la guerra de agresión no provocada que Washington inició, en estrecha colaboración con Israel, contra Irán el 28 de febrero.
Según las fuentes, la cifra de 25 mil millones de dólares no contempla los daños extensivos sufridos por las bases militares estadounidenses en la región.
Uno de los informantes señaló que, al considerar la reconstrucción y reemplazo de los activos destruidos, el costo real probablemente oscila entre 40 y 50 mil millones de dólares.
En la fase inicial del conflicto, los ataques iraníes a través del Golfo Pérsico causaron daños significativos en al menos nueve instalaciones militares estadounidenses en apenas 48 horas, afectando sitios en Baréin, Kuwait, Irak, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Catar, informó CNN.
Estos ataques destruyeron sistemas de radar críticos y otros equipos esenciales, incluido el radar de una batería estadounidense de misiles THAAD en Jordania y otras instalaciones similares en dos ubicaciones de los EAU. Además, un avión E-3 Sentry de la Fuerza Aérea estadounidense fue destruido en un ataque a una base aérea saudí, lo que evidencia la magnitud y precisión de la respuesta iraní.
A pesar de estas pérdidas, el contralor del Pentágono, Jules “Jay” Hurst III, aseguró ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes que “la mayor parte” de los 25 mil millones se había destinado a municiones, mientras que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, evitó confirmar si la estimación incluía la reparación de las bases dañadas.
La semana pasada, Hurst declaró durante sesiones informativas para la prensa que el Pentágono no tiene “un número final sobre los daños a nuestras instalaciones en el extranjero” y que depende de “cómo decidamos reconstruirlas, o si lo hacemos”.
Asimismo, admitió que los costos de reparación “no están reflejados” en el presupuesto propuesto de 1.5 billones de dólares para el año fiscal 2027, lo que representaría un aumento del 42 % en el gasto militar.
Legisladores ya habían cuestionado con seriedad la cifra, y el representante demócrata Ro Khanna la calificó de “totalmente incorrecta” durante la audiencia del miércoles.
Divulgaciones anteriores sugerían que la guerra costó alrededor de 11 mil millones en apenas los primeros seis días, mientras que el Pentágono ha solicitado más de 200 mil millones adicionales a la Casa Blanca para sostener la agresión.
Incluso esta enorme solicitud deja incertidumbre, ya que los funcionarios siguen evaluando planes de construcción futuros y esperan que socios aliados puedan cubrir parte de los costos de reconstrucción.
Citando a dos altos funcionarios estadounidenses, The Atlantic reportó el lunes que el vicepresidente JD Vance, en reuniones privadas, ha cuestionado repetidamente la optimista descripción de la guerra por parte del Pentágono, señalando que el Departamento de Defensa podría estar minimizando la grave reducción de las reservas de misiles estadounidenses.
Además, pese al optimismo oficial, la inteligencia interna muestra un panorama muy diferente. Fuentes familiarizadas con evaluaciones clasificadas indican que Irán aún conserva aproximadamente dos tercios de su fuerza aérea, la mayor parte de su infraestructura de lanzamiento de misiles y una flota significativa de embarcaciones rápidas capaces de realizar operaciones navales en el estratégico estrecho de Ormuz, ahora bajo control total iraní.
Lejos de las predicciones de Hegseth sobre una victoria rápida y decisiva, la guerra contra Irán se ha convertido en un costoso y prolongado conflicto incierto. Mientras la República Islámica se mantiene como una potencia formidable, Estados Unidos enfrenta creciente presión militar y divisiones profundas en los más altos niveles de su gobierno.
En respuesta a la agresión total estadounidense-israelí, que pronto derivó en un conflicto regional, las Fuerzas Armadas iraníes lanzaron más de 100 oleadas de ataques de represalia, bajo la operación denominada “Verdadera Promesa 4”, utilizando cientos de misiles balísticos e hipersónicos, así como drones, contra objetivos estadounidenses e israelíes sensibles y estratégicos en toda la región.
Cada año, el 30 de abril, Irán celebra el Día del Golfo Pérsico, una conmemoración del histórico triunfo sobre una potencia colonial extranjera ocurrido hace más de cuatro siglos.
El evento marca la liberación de la costa sur de Irán tras un siglo de ocupación, con la victoria decisiva ocurrida en 1622.
Entre los tres cuerpos de agua que bordean Irán —el mar Caspio, el golfo de Omán y el Golfo Pérsico— este último se destaca como el más estratégico y simbólicamente significativo.
La conexión de Irán con el Golfo Pérsico no es meramente geográfica, sino profundamente histórica, extendiéndose a lo largo de más de 2500 años de interacción continua, interrumpida solo por efímeros episodios de interferencia extranjera, ninguno de los cuales tuvo éxito a largo plazo.
Bajo la superficie del Golfo Pérsico yace el mayor depósito mundial de petróleo y gas natural.
Más allá de su riqueza energética, esta vía marítima funciona como una arteria crítica para una parte sustancial del comercio iraní, reforzando su importancia geopolítica.
Para la nación iraní, el Día del Golfo Pérsico sirve como recordatorio anual de eventos transformadores que no solo remodelaron la historia local, sino que también dejaron una huella perdurable en la conciencia nacional de Irán. Estos episodios históricos continúan ofreciendo lecciones estratégicas relevantes hoy en día.
Qué significa el Día del Golfo Pérsico
Reconocido como día festivo oficial en la República Islámica de Irán, el Día del Golfo Pérsico conmemora la expulsión de las fuerzas coloniales portuguesas de las costas del sur del país hace casi 400 años. La celebración fue institucionalizada en 2005 por el Consejo Supremo de la Revolución Cultural de Irán, y cada año se realizan eventos a nivel nacional que celebran el legado histórico, el nombre perdurable y la relevancia estratégica del Golfo Pérsico.
La fecha corresponde al 10 de Ordibehesht en el calendario solar iraní, lo que usualmente coincide con el 29 o 30 de abril en el calendario gregoriano. Se eligió esta fecha específica para honrar los eventos de 1622, cuando el gobernante safávida Abbas I lideró a las fuerzas iraníes a la victoria sobre los portugueses en la isla de Ormuz. Esa victoria puso fin a una guerra de dos décadas y a un siglo completo de dominio extranjero sobre el Golfo Pérsico.
Durante el siglo XVI, Portugal era la potencia naval preeminente del mundo, habiendo tomado múltiples puntos estratégicos en el Golfo Pérsico y el océano Índico. Los portugueses construyeron fortalezas, establecieron instalaciones portuarias y dominaron rutas comerciales marítimas clave.
En esa época, Irán —nunca sometido a colonización— era una potencia regional por derecho propio y un nodo vital en las redes comerciales terrestres globales. Sus interacciones con las potencias coloniales europeas diferían notablemente de las de las naciones colonizadas.
Dado que Portugal no albergaba ambiciones territoriales directas en Irán ni imponía tratados desiguales, los gobernantes iraníes inicialmente no consideraron la presencia portuguesa como una amenaza directa.
En cambio, vislumbraron posibles beneficios comerciales al facilitar el comercio internacional.
Este cálculo pragmático llevó a Irán, más adelante, a acomodar de manera similar a otras potencias navales europeas, incluidas Inglaterra y los Países Bajos, otorgándoles acceso a posiciones costeras estratégicas como el puerto de Jask y las instalaciones comerciales de Bandar Abbas.
Mapa antiguo del Golfo Pérsico
El primer conflicto ocurrió en 1602, cuando los vasallos portugueses en Bahréin comenzaron a oprimir y asesinar sistemáticamente a miembros de la comunidad chií local. En respuesta, los líderes locales apelaron a Irán para que interviniera.
Ese mismo año, el renombrado comandante iraní Allahverdi Khan lideró una expedición militar que liberó exitosamente Bahréin, desencadenando así hostilidades abiertas con la potencia colonial dominante del mundo en ese momento.
Las tensiones continuaron escalando, particularmente después de 1614, cuando Allahverdi Khan derrotó nuevamente a la guarnición portuguesa en Comorão —la actual Bandar Abbas en el territorio continental iraní. La ciudad fue renombrada posteriormente en honor al shah Abás I, un cambio simbólico que subrayó la creciente asertividad de Irán.
A pesar de estos reveses, los portugueses conservaron una fortaleza fuertemente protegida en la estratégica isla de Ormuz, que servía como capital de su estado vasallo regional.
En 1621, intentaron consolidar su posición iniciando la construcción de una nueva fortaleza en la cercana isla de Qeshm. Teherán interpretó esta acción como una provocación directa y emitió una demanda inmediata para detener toda actividad constructiva. Al ser ignorada la advertencia, Irán decidió expulsar a los portugueses del Golfo Pérsico por completo.
En ese momento, Irán contaba con considerables fuerzas terrestres, artillería poderosa de base terrestre y cientos de embarcaciones tradicionales leny. Sin embargo, la supremacía naval portuguesa constituía un serio obstáculo táctico para cualquier liberación anfibia de las islas del Golfo.
Tras un asedio de ocho meses a la fortaleza de Qeshm, una operación naval coordinada iraní aceleró el colapso portugués, y la guarnición se rindió en un mes.
Poco después, la flota persa navegó hacia Ormuz, enfrentó y derrotó decisivamente a la marina portuguesa y, tras un asedio de tres meses, capturó la fortaleza. Esta victoria puso fin de manera efectiva a la hegemonía portuguesa en el Golfo Pérsico.
Qué hizo históricamente significativa la victoria de Irán
Las implicaciones del triunfo de Irán se extendieron mucho más allá del resultado militar inmediato, conllevando tanto consecuencias estratégicas a corto plazo como efectos geopolíticos de largo alcance. Lejos de ser un mero enfrentamiento por una pequeña isla o una nota simbólica del nacionalismo, la victoria asestó un golpe considerable al prestigio de Portugal y de la más amplia Unión Ibérica con España, entonces la superpotencia marítima preeminente del mundo, con un dominio incontestado sobre las rutas marítimas globales.
La pérdida del control sobre el Golfo Pérsico se convirtió en una fuente de aguda vergüenza, especialmente para Portugal, que culpó a España por no brindar apoyo adecuado en la defensa de la fortaleza de Ormuz.
Esta discordia intra-ibérica avivó el sentimiento anti-español dentro de Portugal y contribuyó directamente al colapso eventual de su unión política apenas unos años después.
Decididos a revertir su suerte, los portugueses reunieron una flota de 48 barcos de guerra apenas dos años después de su derrota y zarparon hacia el Golfo Pérsico con el objetivo explícito de reocupar posiciones estratégicas clave.
Ese intento posterior, sin embargo, se encontró con una resistencia adicional, subrayando cuán profundamente se había desplazado el equilibrio de poder en la región.
Restos de la fortaleza portuguesa en la isla de Ormuz
Esta renovada ambición portuguesa fue rápidamente contestada por una flota conjunta anglo-holandesa de diez barcos de guerra. Las dos fuerzas navales enfrentadas se encontraron en el estrecho de Ormuz, desencadenando la mayor batalla naval jamás registrada en el Golfo Pérsico.
Desde una azotea en Bandar Abbas, el gobernador iraní observó cómo las tres flotas extranjeras se neutralizaban mutuamente. El enfrentamiento terminó en un punto muerto, sin un vencedor claro, pero, crucialmente, impidió cualquier desembarco extranjero en suelo iraní.
Tras los combates, las potencias europeas —incluida Inglaterra— reconocieron en gran medida la supremacía iraní sobre el Golfo Pérsico durante los siguientes dos siglos.
Ese reconocimiento solo comenzó a erosionarse con el eventual ascenso de las ambiciones imperiales británicas y la progresiva ocupación de territorios costeros. Por su parte, Shah Abbas I trató a las potencias navales extranjeras con generosidad estratégica. Incluso los portugueses derrotados pudieron establecer puestos comerciales, aunque bajo estricta prohibición de construir fortificaciones.
Esta indulgencia calculada no era mera benevolencia, sino una astuta herramienta diplomática.
El resultado fue una floreciente red internacional de comercio marítimo que, combinada con las lucrativas rutas terrestres iraníes, generó un considerable crecimiento económico y prosperidad generalizada.
Desde la perspectiva del Irán contemporáneo, estos episodios históricos constituyen una advertencia duradera: los intentos extranjeros de dominar el Golfo Pérsico producen inevitablemente desigualdad, opresión y conflicto. Por el contrario, la unidad regional entre las poblaciones locales, junto con una diplomacia hábil, fomenta la paz y el progreso.
Este modelo histórico encuentra eco en la política iraní moderna. El énfasis actual en desarrollar corredores comerciales transasiáticos —sobre todo el Corredor Norte-Sur— junto con la expansión de puertos como Chabahar en cooperación con estados extranjeros aliados, refleja la sofisticada política internacional de la edad de oro safávida.
Dos años antes de que estallaran formalmente las hostilidades con Portugal, el visionario Abbas I ya había invitado a los hermanos Shirley a modernizar el ejército iraní, introduciendo tácticas de guerra al estilo europeo. Ese entrenamiento militar de varios meses resultó invaluable, no solo en la próxima campaña del Golfo Pérsico, sino también en conflictos regionales posteriores, permitiendo a Irán mantener la paridad militar frente a las demás grandes potencias de la época.
Más allá de sus dimensiones políticas, estratégicas y económicas, la victoria sobre las fuerzas coloniales portuguesas generó también un profundo y duradero impacto cultural, especialmente en la arquitectura y el pensamiento religioso. Allahverdi Jan, el comandante cuya reputación se forjó a través de las victorias contra los portugueses, canalizó su riqueza acumulada en un ambicioso programa de construcción.
Entre las obras maestras perdurables que encargó se encuentran Si-o-se Pol, el famoso puente en Isfahán, y la Madrasa Jan en Shiraz. Esta última institución desempeñó un papel crucial en el regreso de Mulla Sadra, uno de los filósofos y teólogos más influyentes de la historia iraní, a la ciudad.
Dentro de esa magnífica madrasa, Mulla Sadra escribió sus obras más importantes, formó numerosos discípulos y dejó una marca indeleble en el pensamiento islámico moderno, un legado intelectual del cual el liderazgo de la República Islámica continúa nutriéndose hoy en día.
Ruinas del puente Latidán, el puente histórico más largo de Irán (1640 metros), utilizado para trasladar tropas a Qeshm contra las fuerzas coloniales portuguesas
Menos reconocido es el hecho de que el puente más largo de Irán no fue construido por Allahverdi Jhan en persona, sino por su hijo, Imam Quli Jan, quien también comandó la campaña militar contra los portugueses en Qeshm.
Con una extensión de 1,6 kilómetros, el puente Latidán es cinco veces más largo que el célebre Si-o-se Pol en Isfahán. Situado en el continente frente a la isla de Qeshm, cumplía una función logística crucial: transportar tropas iraníes y artillería pesada a través de los humedales costeros durante el conflicto.
La victoria decisiva de Irán en Ormuz produjo varios efectos duraderos a largo plazo. Bandar Abbas, originalmente un puesto portugués, evolucionó eventualmente hasta convertirse en el puerto más grande e importante de Irán. Hoy, la mayoría del comercio internacional del país fluye a través de este estratégico centro.
Más allá del comercio, el triunfo también reforzó el orgullo nacional, particularmente entre las poblaciones de las regiones costeras de Irán. Estas comunidades se distinguirían más adelante en enfrentamientos posteriores: luchando contra fuerzas coloniales británicas en Bushehr durante el siglo XIX y resistiendo ocupaciones extranjeras durante la Guerra Impuesta (la guerra Irán-Irak).
¿Qué sustenta la política actual de Irán hacia sus vecinos costeros?
Históricamente, Irán ha evitado adoptar una postura agresiva para resolver los conflictos en el Golfo Pérsico. En cambio, ha seguido un enfoque diplomático y acomodaticio que respeta los intereses de las poblaciones locales.
Un ejemplo revelador ocurrió durante el siglo XX, cuando Irán solicitó la devolución de territorios ocupados —incluidas las islas del Golfo Pérsico, como Baréin— bajo control británico. No obstante, Irán reconoció el resultado del referéndum celebrado en Baréin.
En 1971, un día después de la retirada de las fuerzas británicas de la región y apenas dos días antes de la formación oficial de los Emiratos Árabes Unidos, Irán procedió a restaurar la soberanía sobre otras islas previamente ocupadas: Bu Musa, así como las islas Tonb Mayor y Menor.
Las tropas iraníes que llegaron a Bu Musa fueron recibidas oficialmente por el sheij Saqr bin Mohammed Al Qasimi, hermano del sheij de Sharjah. Ese mismo día, Irán y Sharjah, bajo control británico, firmaron un Memorando de Entendimiento (MoU) que reconocía los plenos derechos de Irán sobre la isla.
El acuerdo formalizó la presencia de tropas iraníes, permitió a Sharjah mantener una estación de policía local con su propia bandera y garantizó la igualdad de derechos energéticos y pesqueros para los nacionales de ambas partes.
Las fuerzas iraníes también desembarcaron en la deshabitada Tunb Menor y en la escasamente poblada Tunb Mayor, donde se produjo un pequeño enfrentamiento iniciado por un reducido contingente de tropas tribales afiliadas a los británicos. Cabe destacar que las acciones de Teherán no provocaron objeciones formales por parte de Londres.
El gobierno británico aceptó el nuevo statu quo, respaldó el memorando y comunicó su posición a los jeques subordinados.
Desde un punto de vista geopolítico, las tres islas poseen un peso estratégico considerable para Irán. Representan la resolución arduamente alcanzada de una disputa que duró décadas con el Reino Unido, cuyas políticas coloniales habían originado la ocupación de estos territorios.
En la memoria colectiva del pueblo iraní, todos los territorios —grandes o pequeños— que fueron ocupados y posteriormente restituidos al control iraní poseen un profundo significado nacional.
Armada moderna de Irán en el Golfo Pérsico
Este principio de restauración territorial no se limita a las pequeñas islas, sino que se aplica también a regiones más extensas, como Azerbaiyán, de donde fueron expulsadas las fuerzas expansionistas soviéticas, así como a ciudades relativamente menores, como Bushehr y Jorramshahr, liberadas de la ocupación británica y del régimen iraquí baasista, respectivamente.
La liberación de Ormuz, aunque de un territorio aún más pequeño, se conmemora hoy como el Día Nacional del Golfo Pérsico precisamente por su vasto e impactante efecto posterior.
Las tres islas —Bu Musa y las Tonb Mayor y Menor— tienen además un enorme peso estratégico debido a su ubicación en el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital que conecta el Golfo Pérsico con los océanos abiertos.
La mayoría de las exportaciones energéticas y del comercio exterior de Irán atraviesan este estrecho canal. Debido a las características batimétricas del Golfo Pérsico, las rutas marítimas establecidas pasan cerca de estas islas, donde la profundidad es mayor. En términos prácticos, todos los petroleros y grandes buques deben navegar a pocos kilómetros de ellas.
La experiencia histórica acumulada por Irán en el Golfo Pérsico —enfrentando bloqueos, ataques, amenazas y piratería que persisten hasta hoy—, combinada con estas realidades hidrográficas, convierte la administración de estas tres islas en una necesidad estratégica incuestionable. Para apreciar la magnitud de los riesgos actuales, basta considerar el caso de los Emiratos Árabes Unidos, cuyos puertos han alojado regularmente buques de guerra estadounidenses, británicos y franceses durante períodos de tensión bilateral.
Desde la perspectiva iraní, las reclamaciones infundadas de los Emiratos sobre las tres islas son innecesarias y contraproducentes. Tales reclamaciones socavan un potencial considerable de cooperación bilateral y estabilidad regional.
Con la eliminación permanente de amenazas externas, el establecimiento de patrullas navales regionales conjuntas, el fortalecimiento de los lazos comerciales y la apertura de fronteras, habría poco motivo para que las islas permanecieran estrictamente militarizadas.
Irán comparte fronteras marítimas con siete países árabes, seis de los cuales han resuelto sus límites mediante acuerdos bilaterales. La única excepción es los EAU, que mantienen disputas marítimas no resueltas con otros tres países árabes, además de desacuerdos internos.
Asimismo, desde la Revolución Islámica de 1979, Teherán se ha distanciado del agresivo etnonacionalismo y del revisionismo antiárabe que caracterizó al régimen Pahlavi. En consecuencia, Irán sostiene que tiene derecho a esperar que sus vecinos árabes adopten un enfoque igualmente constructivo y recíproco.
Guerra israelí-estadounidense y la importancia estratégica del estrecho de Ormuz
Para la República Islámica de Irán, el estrecho de Ormuz es mucho más que un pasaje geográfico o una simple vía marítima en el mapa mundial.
Esta vía estratégica funciona tanto como el pulso de la economía energética global como una potente palanca de poder estatal, una herramienta que Teherán considera capaz de reconfigurar fundamentalmente el equilibrio de poder, no solo en el Golfo Pérsico, sino en todo el mundo.
El objetivo de Irán no es simplemente monitorear o proteger el estrecho. Más bien, busca ejercer un control absoluto, inteligente y legítimo sobre él.
A corto plazo, este control podría ejercer presión económica calibrada sobre cualquier adversario, forzando su retirada, negociación o aceptación de los términos iraníes. A largo plazo, Teherán pretende convertir esta supremacía en un activo estratégico permanente e inagotable.
Esta autoridad incuestionable sobre un punto de estrangulamiento por el que transita aproximadamente una cuarta parte del comercio petrolero marítimo mundial abarca varias dimensiones: regulación del tráfico marítimo, cobro de peajes de paso, influencia sobre las cadenas de suministro globales y reconfiguración de las dinámicas de poder regionales en consonancia con el Eje de la Resistencia.
Respaldado por realidades geográficas inmutables, marcos legales internacionales, datos económicos precisos y capacidades militares asimétricas, Teherán sostiene que ni las amenazas militares ni la presión diplomática pueden alterar esta realidad fundamental.
Geográficamente, el punto más estrecho del estrecho de Ormuz mide apenas 21 millas náuticas —aproximadamente 39 kilómetros— de ancho. Esta brecha extremadamente limitada coloca todas las rutas marítimas clave, incluidas dos vías de dos millas de ancho y una franja de amortiguamiento de dos millas, completamente dentro de las zonas económicas exclusivas de Irán y Omán.
Irán está en una posición única para ejercer control absoluto sobre la sección norte y más crítica del estrecho, gracias a una línea costera que se extiende más de 1600 kilómetros a lo largo del Golfo Pérsico y el Golfo de Omán. Esta extensa costa incluye no solo el continente, sino también numerosas islas estratégicas que funcionan como puntos fuertes naturales.
Como declaró el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei, el 9 de abril, marcando el cuadragésimo día desde el martirio de su predecesor, Irán llevará ahora la gestión de esta vía marítima a una fase completamente nueva, transformando el destino geográfico en poder económico y estratégico duradero.
Esta nueva fase incluye un control selectivo e inteligente del tráfico de embarcaciones, el cobro de peajes no dolarizados y la transformación de todas las amenazas externas en oportunidades para reformular las reglas de juego en el Golfo Pérsico.
Andrés Bautista juramenta a Carlos Alessandry Roa Howley.
República Dominicana.-. El ministro administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista, juramentó este miércoles a Carlos Alessandry Roa Howley como director ejecutivo para el Desarrollo Económico de la provincia San Juan, iniciativa denominada Plan San Juan.
Durante un breve acto de juramentación en su despacho, Bautista resaltó la confianza depositada en Roa Howley para asumir sus nuevas atribuciones en favor del desarrollo de la provincia de San Juan y de la región Sur.
“Le deseo el mayor de los éxitos y sabemos que usted hará todo el esfuerzo con transparencia y eficiencia para el beneficio de San Juan y toda la región”, expresó.
De su lado, Roa Howley se comprometió a trabajar desde la dirección de la comisión en favor de las acciones orientadas al desarrollo integral económico y social de los residentes de San Juan, sus comunidades y zonas aledañas.
La designación fue realizada mediante el Decreto 285-26, emitido por el presidente Luis Abinader.
Sobre la comisión
La Dirección Ejecutiva de la comisión del Plan San Juan tendrá como responsabilidad realizar las coordinaciones técnicas necesarias para que los proyectos aprobados se ejecuten dentro del cronograma establecido.
Además, tendrá a su cargo la administración de los fondos asignados para la ejecución de las acciones y actividades aprobadas, así como la coordinación en la formulación de políticas derivadas del Plan San Juan, incluyendo la definición y ejecución de iniciativas, programas y proyectos necesarios para alcanzar los resultados esperados.
República Dominicana.-. El Ministerio Público solicitó a un tribunal la imposición de prisión preventiva, como medida de coerción contra un profesor imputado de incurrir en acoso sexual en perjuicio de una estudiante de un centro educativo del Distrito Nacional.
La medida de coerción fue solicitada contra el imputado Inocencio Lebrón Montero, quien se desempeñaba como profesor de matemáticas de la adolescente.
De acuerdo con la investigación, el imputado aprovechó la relación de confianza derivada de su condición de docente para iniciar un acercamiento progresivo hacia la víctima.
El expediente indica que, posteriormente, ejerció presión emocional sobre la estudiante con la finalidad de que accediera a conductas de índole íntima, pese a que esta, había manifestado de manera expresa, su negativa.
El Ministerio Público establece que en ese contexto se produjeron varios encuentros dentro del vehículo del imputado, donde este presuntamente realizó tocamientos indebidos en perjuicio de la adolescente e insistió en sostener relaciones sexuales, a lo que la víctima se negó.
La investigación, también, señala, que el imputado habría reiterado las conductas denunciadas, manteniendo presión emocional sobre la menor de edad.
Como parte de las evidencias aportadas, el órgano acusador presentó una evaluación psicológica practicada a la víctima por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), la cual establece indicadores emocionales compatibles con situaciones de vulneración.
El imputado fue apresado el pasado 22 de abril, en virtud de una orden de arresto emitida en su contra por la Coordinación de los Juzgados de Instrucción del Distrito Nacional.
Las procuradoras fiscales Adalgisa Tavares y Mariela Ramos, adscritas a la Unidad de Prevención de Violencia de Género y Delitos Sexuales del Distrito Nacional, depositaron la instancia con la solicitud de medida de coerción contra el imputado.
La audiencia fue aplazada por la jueza Lissa Veras, de la Oficina Judicial de Servicios de Atención Permanente del Distrito Nacional, para este sábado, 2 de mayo, a solicitud de la defensa, que requirió más tiempo para preparar sus medios de defensa.
El Ministerio Público ha otorgado al caso la calificación jurídica de violación a los artículos 330 y 333, literal D, del Código Penal Dominicano, así como al artículo 396, literal C, de la Ley 136-03, que crea el Código para la Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes.
Tras recibir informe del sector, Fernández advierte debilidades estructurales en el campo y propone modernizar la producción con innovación, financiamiento y asistencia técnica.
Leonel habla en actividad con el sector agropecuario.
República Dominicana.-. El presidente del partido Fuerza del Pueblo (FP) y expresidente de la República, Leonel Fernández, sostuvo este miércoles un encuentro con dirigentes del sector agropecuario de esa organización, en el que recibió un informe detallado sobre la situación actual del campo dominicano y planteó la necesidad de una transformación profunda en los métodos de producción nacional con miras al año 2028.
La reunión se realizó en la Casa del Pueblo Johnny Ventura, donde representantes de distintas provincias expusieron las principales problemáticas que afectan al sector agropecuario, incluyendo limitaciones en asistencia técnica, falta de inversión en infraestructura rural y debilidades en los programas de apoyo estatal.
Durante su intervención, Fernández cuestionó prácticas que, a su juicio, han debilitado la institucionalidad del Estado en áreas clave como la agropecuaria. “Cosas elementales que vemos que están ocurriendo por razones políticas: cuando llega el gobierno actual, entonces cancela a gente que tiene el conocimiento, la experiencia y el compromiso. ¿Qué pasa? Disminuye el papel del Estado en proveer servicios de calidad, porque los que saben, los profesionales, los que han estado ahí todo el tiempo, los tienen que sacar para darle paso a los compañeros del partido que nada saben de eso”, expresó.
El líder de la Fuerza del Pueblo insistió en que la capacidad técnica debe ser un criterio fundamental en la gestión pública, especialmente en el sector productivo. En ese sentido, advirtió sobre las consecuencias de debilitar los programas de extensión agrícola. “Hay que valorar la capacidad, la experiencia de nuestros profesionales en cada ámbito, y eso fundamentalmente en la parte agrícola. ¿Cómo poder tener un programa de extensión cuando no hay gente que lo lleve a cabo?”, planteó.
Fernández afirmó que, tras escuchar a los dirigentes y observar la realidad del interior del país, ha llegado a la conclusión de que el sector agropecuario requiere una transformación estructural. “Yo pienso que, por lo que he escuchado de ustedes y por mis viajes por el interior, que si hay algo que merece una revolución en la República Dominicana es el sector agropecuario”, sostuvo.
Explicó que el crecimiento económico debe sustentarse en la producción nacional. “El producto interno bruto se va a medir en función de los bienes y servicios que se producen a nivel nacional. Lo otro se añade, pero lo nuestro tiene que ser eso, y resulta que es la parte más débil de la economía dominicana. Por tanto, en la Fuerza del Pueblo entendemos la necesidad de apoyar al sector productivo, que es lo que generará riqueza para nuestro país”, indicó.
En ese contexto, Fernández adelantó que en la próxima gestión de gobierno bajo su liderazgo la innovación será el eje central. “Comprendemos que el signo distintivo de nuestra próxima gestión de gobierno será el tema relativo a la innovación. Lo que va a tener impacto, con miras hacia el futuro, es cómo podemos innovar”, afirmó.
El expresidente también abordó el problema histórico de los caminos vecinales, señalando que las soluciones tradicionales han sido insuficientes. “Yo tengo decenas de años escuchando el tema de los caminos vecinales. Y arreglamos muchísimos caminos vecinales y el tema no termina por desaparecer. Yo pienso que ahora tenemos que abordarlos de otra forma”, expresó.
A su juicio, el país necesita abandonar los métodos convencionales y adoptar enfoques más modernos y eficientes. “Tenemos que presentar un programa de gobierno que no sea convencional o tradicional, sino atendiendo a las circunstancias del momento que requieren esa profunda y radical transformación. No podemos seguir como vamos. Reconozco que el país ha avanzado, pero el método que utilizamos se ha agotado y es el método que tenemos que cambiar”, puntualizó.
Fernández vinculó directamente la mejora de la productividad con el uso de tecnología y la capacitación. “¿Cómo entonces mejoramos productividad? Eso significa aumentar el volumen de producción, reducción de costos. ¿Y eso qué es? Tecnología. Entonces el gobierno tiene que intervenir directamente, proveyendo las facilidades para que puedan adquirir los equipos necesarios para incrementar la productividad. Y además, capacitación, para que esas tecnologías se puedan utilizar”, explicó.
En esa misma línea, destacó avances internacionales que, según dijo, deben ser evaluados para su implementación en el país. “Ya uno ve en cualquier sitio usando drones para supervisar la producción. He visto incluso fuera del país que usan muchos drones, ya casi no utilizan las avionetas para fumigar. También he visto la producción agrícola vertical, agricultura de precisión, edificios que producen alimentos. Entonces, hay una transformación en las formas de producción que tenemos que estudiar y ver cómo aplicarla en la República Dominicana”, señaló.
El encuentro concluyó con el compromiso de seguir profundizando el diálogo con los distintos actores del sector agropecuario, con el objetivo de construir una propuesta de gobierno enfocada en modernizar la producción, fortalecer la capacidad técnica del Estado y garantizar mayor competitividad para el campo dominicano.