miércoles, 17 de diciembre de 2025

Asunto: Envío de artículo semanal para su consideración Estimados,

El Fiero Valenzuela 

La forma en que el sistema de justicia dominicano ha conocido el caso

relacionado con el Seguro Nacional de Salud (SENASA) constituye un hecho

relevante para la institucionalidad democrática del país. El proceso se ha

desarrollado sin señales de interferencia del poder político, lo que reafirma el

principio constitucional de separación de poderes.

La denuncia inicial fue presentada por la opositora Fuerza del Pueblo y, a partir

de ese momento, las autoridades judiciales asumieron el caso conforme a los

procedimientos establecidos. El presidente de la República, Luis Abinader,

permitió que los órganos competentes actuaran con autonomía, sin que desde

el Poder Ejecutivo se condicionara, frenara o direccionara el curso del proceso.

Desde una perspectiva histórica, este comportamiento representa una

diferencia sustancial respecto a prácticas observadas en el pasado

reciente. Durante mis años como reportero del Palacio Nacional, desde los

gobiernos de Hipólito Mejía hasta Danilo Medina, rara vez se vio que procesos

judiciales contra personas cercanas al poder avanzaran sin interferencias

políticas evidentes.

El precedente que deja el caso SENASA apunta a un objetivo fundamental:

consolidar un modelo en el que la justicia opere con independencia,

independientemente de quién ocupe el poder. Esto implica dejar atrás una

tradición en la que la política intervenía directa o indirectamente en el

funcionamiento del sistema judicial.

En la actualidad, la República Dominicana muestra señales claras de un

cambio institucional. El Ministerio Público actúa conforme a sus atribuciones

constitucionales y legales, mientras que los tribunales son los únicos llamados

a juzgar y decidir. El Poder Ejecutivo, por su parte, no asume el rol de árbitro ni

de protector de intereses particulares.

Algunos elementos refuerzan esta lectura institucional:

• El presidente Abinader ha manifestado que el Poder Ejecutivo no interfiere en

la selección de los casos que se investigan ni en las decisiones que adoptan

los órganos judiciales.


• El Ministerio Público desarrolla sus actuaciones con apego a la ley y bajo el

control de los tribunales.

• El presidente Abinader no coloca el impacto político de los procesos judiciales

por encima del cumplimiento del debido proceso y la transparencia.

• Que un caso vinculado a una institución estratégica como SENASA sea

conocido por la justicia demuestra que la rendición de cuentas es un principio

operativo.

• Otra de las cosas que ha dejado claro Luis Abinader es que el proceso judicial

no compromete la continuidad ni la estabilidad del servicio, sino que puede

contribuir al fortalecimiento de los controles, la supervisión y la gestión

institucional.

Durante años, situaciones similares se resolvían mediante silencios

administrativos, archivos discrecionales o traslados internos. En el contexto

actual, la aplicación de la ley no distingue entre aliados, funcionarios o

adversarios políticos.

Cuando la justicia actúa con independencia, el Estado de derecho se fortalece

y se refuerza la confianza ciudadana en las instituciones. El caso SENASA,

más allá de sus resultados específicos, se convierte así en una referencia

importante para la consolidación democrática y el respeto a la legalidad en la

República Dominicana.

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