martes, 23 de diciembre de 2025

La póliza del Ministerio de Educación: precisiones necesarias

 Roberto Valenzuela

Exigir transparencia en el manejo de los recursos públicos es un deber

ciudadano y una condición indispensable para la vida democrática. Sin

embargo, ese ejercicio debe realizarse con apego a los hechos y a la debida

contextualización, especialmente cuando se trata de asuntos que involucran

políticas públicas sensibles.

En el escenario actual, toda denuncia o señalamiento dirigido al Gobierno —ya

sea producto de una preocupación legítima o de información incompleta— tiene

el potencial de incidir de manera significativa en la percepción pública. Esta

realidad obliga a un mayor rigor al momento de analizar responsabilidades y

procesos administrativos.

En el caso de la póliza de seguro del Ministerio de Educación que ha generado

debate reciente, es necesario aclarar que dicha contratación no corresponde a

decisiones adoptadas por la actual gestión ministerial. Se trata de una póliza

suscrita durante la administración anterior, cuya información no fue

suficientemente explicada en su momento, lo que ha dado lugar a

cuestionamientos posteriores sobre su alcance y finalidad.

Toda solicitud de información y rendición de cuentas es válida y saludable. No

obstante, cualquier evaluación sobre la pertinencia, legalidad o utilidad de esta

póliza debe situarse en el período en que fue contratada, bajo la gestión del

entonces ministro de Educación, Ángel Hernández. Desplazar

responsabilidades hacia la actual administración no contribuye a un análisis

justo ni objetivo del tema.

Conviene recordar que la Póliza de Accidentes Personales Colectivos para

Estudiantes, contratada con Seguros Reservas, mantiene vigencia hasta

diciembre de 2025 y no constituye un seguro de salud, sino una cobertura

limitada a eventos accidentales ocurridos en el entorno escolar o durante el

traslado de los estudiantes desde y hacia sus centros educativos, incluyendo el

Sistema de Transporte Estudiantil (TRAE).

De igual forma, resulta pertinente señalar que el actual ministro de Educación,

Luis Miguel De Camps, ha dispuesto una revisión técnica y administrativa

exhaustiva del contrato, solicitando incluso una prórroga de 60 días, sin costo

adicional, a fin de evaluar con mayor rigor sus condiciones. Al momento de

asumir la gestión, el pago correspondiente ya había sido realizado, por lo que

no se han generado nuevos desembolsos por este concepto.

La transparencia no se debilita con las aclaraciones; por el contrario, se

fortalece cuando la información se presenta con precisión y en su justo


contexto. El debate público gana en calidad cuando se sustenta en datos

verificables y se evitan interpretaciones que, lejos de contribuir a la rendición de

cuentas, pueden generar confusión en la ciudadanía.

En tiempos en los que la sensibilidad social se encuentra particularmente

acentuada por otros casos en discusión, resulta fundamental actuar con

responsabilidad en el manejo de la información. La crítica es necesaria; la

precisión, indispensable.

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