La estimación de 25 mil millones del Pentágono oculta el verdadero costo de la guerra contra Irán mientras aumentan las pérdidas estadounidenses.
La cifra de 25 mil millones de dólares que el Pentágono ha presentado como el costo de la guerra ilegal contra Irán es cada vez más considerada engañosa, pues nuevos detalles apuntan a un gasto financiero mucho mayor y a daños significativos a las fuerzas estadounidenses ocasionados por los ataques defensivos iraníes, según un informe.
El monto de 25 mil millones, presentado por un alto funcionario del Pentágono a legisladores el miércoles como el costo total de la guerra hasta la fecha, subestima de manera notable la realidad, reportó CNN citando a tres fuentes anónimas familiarizadas con evaluaciones internas.
Nuevas revelaciones exponen tanto la magnitud de las pérdidas estadounidenses como la creciente carga de la guerra de agresión no provocada que Washington inició, en estrecha colaboración con Israel, contra Irán el 28 de febrero.
Según las fuentes, la cifra de 25 mil millones de dólares no contempla los daños extensivos sufridos por las bases militares estadounidenses en la región.
Uno de los informantes señaló que, al considerar la reconstrucción y reemplazo de los activos destruidos, el costo real probablemente oscila entre 40 y 50 mil millones de dólares.
En la fase inicial del conflicto, los ataques iraníes a través del Golfo Pérsico causaron daños significativos en al menos nueve instalaciones militares estadounidenses en apenas 48 horas, afectando sitios en Baréin, Kuwait, Irak, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Catar, informó CNN.
Estos ataques destruyeron sistemas de radar críticos y otros equipos esenciales, incluido el radar de una batería estadounidense de misiles THAAD en Jordania y otras instalaciones similares en dos ubicaciones de los EAU. Además, un avión E-3 Sentry de la Fuerza Aérea estadounidense fue destruido en un ataque a una base aérea saudí, lo que evidencia la magnitud y precisión de la respuesta iraní.
A pesar de estas pérdidas, el contralor del Pentágono, Jules “Jay” Hurst III, aseguró ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes que “la mayor parte” de los 25 mil millones se había destinado a municiones, mientras que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, evitó confirmar si la estimación incluía la reparación de las bases dañadas.
La semana pasada, Hurst declaró durante sesiones informativas para la prensa que el Pentágono no tiene “un número final sobre los daños a nuestras instalaciones en el extranjero” y que depende de “cómo decidamos reconstruirlas, o si lo hacemos”.
Asimismo, admitió que los costos de reparación “no están reflejados” en el presupuesto propuesto de 1.5 billones de dólares para el año fiscal 2027, lo que representaría un aumento del 42 % en el gasto militar.
Legisladores ya habían cuestionado con seriedad la cifra, y el representante demócrata Ro Khanna la calificó de “totalmente incorrecta” durante la audiencia del miércoles.
Divulgaciones anteriores sugerían que la guerra costó alrededor de 11 mil millones en apenas los primeros seis días, mientras que el Pentágono ha solicitado más de 200 mil millones adicionales a la Casa Blanca para sostener la agresión.
Incluso esta enorme solicitud deja incertidumbre, ya que los funcionarios siguen evaluando planes de construcción futuros y esperan que socios aliados puedan cubrir parte de los costos de reconstrucción.
Citando a dos altos funcionarios estadounidenses, The Atlantic reportó el lunes que el vicepresidente JD Vance, en reuniones privadas, ha cuestionado repetidamente la optimista descripción de la guerra por parte del Pentágono, señalando que el Departamento de Defensa podría estar minimizando la grave reducción de las reservas de misiles estadounidenses.
Además, pese al optimismo oficial, la inteligencia interna muestra un panorama muy diferente. Fuentes familiarizadas con evaluaciones clasificadas indican que Irán aún conserva aproximadamente dos tercios de su fuerza aérea, la mayor parte de su infraestructura de lanzamiento de misiles y una flota significativa de embarcaciones rápidas capaces de realizar operaciones navales en el estratégico estrecho de Ormuz, ahora bajo control total iraní.
Lejos de las predicciones de Hegseth sobre una victoria rápida y decisiva, la guerra contra Irán se ha convertido en un costoso y prolongado conflicto incierto. Mientras la República Islámica se mantiene como una potencia formidable, Estados Unidos enfrenta creciente presión militar y divisiones profundas en los más altos niveles de su gobierno.
En respuesta a la agresión total estadounidense-israelí, que pronto derivó en un conflicto regional, las Fuerzas Armadas iraníes lanzaron más de 100 oleadas de ataques de represalia, bajo la operación denominada “Verdadera Promesa 4”, utilizando cientos de misiles balísticos e hipersónicos, así como drones, contra objetivos estadounidenses e israelíes sensibles y estratégicos en toda la región.
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